Rogelio Miranda
Poeta que considera el portal su segunda casa
29-6-2014 Alegre Aniversario
Esta mañana de la cama al baño transformé mi amargura en dulzura,
mi tristeza en alegría y cambié este título deprimente por agradecimiento
a Dios que lo ha querido así. Sin importarme que el irresponsable conductor
que me dejara tirado en la carretera como si hubiese sido un perro;
se vanaglorie ahora de haber salido absuelto de toda culpa.
¡No importa! Dios me sostiene y me sostendrá siempre en lo físico, moral
y económico para que siga adelante. No importa, hoy tan solo quiero
ponerme ante su presencia misericordiosa, para agradecerle enormemente
toda su protección incondicional que me ha dado durante todo este
tiempo transcurrido. ¡Dejésmole pues, todo a Dios! Que él lo premie
cuando quiera y como lo amerite mejor.
¡Gracias Padre por tenerme con vida! Gracias por el soporte que le diste
a mis familiares en aquellas horas de dolor.
Gracias por escucharle sus plegarias donde oraban por mí.
Gracias por la solidaridad espontánea recibida de mis hermanos,
compañeros y amigos.
Señor, hoy desde aquí les digo: Los llevo en el corazón.
Autor: Rogelio Miranda
Esta mañana de la cama al baño transformé mi amargura en dulzura,
mi tristeza en alegría y cambié este título deprimente por agradecimiento
a Dios que lo ha querido así. Sin importarme que el irresponsable conductor
que me dejara tirado en la carretera como si hubiese sido un perro;
se vanaglorie ahora de haber salido absuelto de toda culpa.
¡No importa! Dios me sostiene y me sostendrá siempre en lo físico, moral
y económico para que siga adelante. No importa, hoy tan solo quiero
ponerme ante su presencia misericordiosa, para agradecerle enormemente
toda su protección incondicional que me ha dado durante todo este
tiempo transcurrido. ¡Dejésmole pues, todo a Dios! Que él lo premie
cuando quiera y como lo amerite mejor.
¡Gracias Padre por tenerme con vida! Gracias por el soporte que le diste
a mis familiares en aquellas horas de dolor.
Gracias por escucharle sus plegarias donde oraban por mí.
Gracias por la solidaridad espontánea recibida de mis hermanos,
compañeros y amigos.
Señor, hoy desde aquí les digo: Los llevo en el corazón.
Autor: Rogelio Miranda