Alejandría

Henry Miller

Poeta recién llegado
Solo pienso en ese beso,

subir por el rio de tu sangre

como un ave que aletea por el Nilo.

Llenarme de todas las islas

reventar en medio de la nada

como un petardo en el alto cielo.

Pienso en ese beso de sombra

rotundo como un clavel

subiendo por la médula,

fulgurante espasmo liquido

que hace crecer la hierba

en el portal de hierro.



Me atrapas desde adentro,

me haces andar por el país del tango

vestido de smoking y violetas,

fumando extraños puros,

entregándome a rituales sin sentido

solo por verte una vez más,

por mirar tu piel de aceite

y tus ojos encendidos.



Espero porque no se hacer otra cosa,

porque no tengo alternativa,

a cada paso los pájaros se alejan

se abren grietas de espanto

Hay un sabor de tarde amordazada.





Soy un Dandy perdido en la ciénaga,

un solitario apóstata que vaga

entre rocas salpicadas de sombra

y flores del periodo pleistoceno,

tengo la mirada fija en el horizonte

en tus ojos de precipicio.

Más no me engaño

soy consciente de mi locura,

hay una certeza fija

que me lleva a extraviarme sin remedio,

mis sueños son una vegetación confusa

que me arrastra por arduas geografías,

por sitios habitados por el mono

Y el predicador alquímico.

Y Coral,

no dejaré de ser tuyo

no dejaré de hablarte en esta lengua

hasta que te acuerdes de mí,

De Alejandría.
 
Última edición:
Solo pienso en ese beso,

subir por el rio de tu sangre

como un ave que aletea por el Nilo.

Llenarme de todas las islas

reventar en medio de la nada

como un petardo en el alto cielo.

Pienso en ese beso de sombra

rotundo como un clavel

subiendo por la médula,

fulgurante espasmo liquido

que hace crecer la hierba

en el portal de hierro.



Me atrapas desde adentro,

me haces andar por el país del tango

vestido de smoking y violetas,

fumando extraños puros,

entregándome a rituales sin sentido

solo por verte una vez más,

por mirar tu piel de aceite

y tus ojos encendidos.



Espero porque no se hacer otra cosa,

porque no tengo alternativa,

a cada paso los pájaros se alejan

se abren grietas de espanto

Hay un sabor de tarde amordazada.





Soy un Dandy perdido en la ciénaga,

un solitario apóstata que vaga

entre rocas salpicadas de sombra

y flores del periodo pleistoceno,

tengo la mirada fija en el horizonte

en tus ojos de precipicio.

Más no me engaño

soy consciente de mi locura,

hay una certeza fija

que me lleva a extraviarme sin remedio,

mis sueños son una vegetación confusa

que me arrastra por arduas geografías,

por sitios habitados por el mono

Y el predicador alquímico.

Y Carol,

no dejaré de ser tuyo

no dejaré de hablarte en esta lengua

hasta que te acuerdes de mí,

De Alejandría.

Asociacion de instinto que sucumbe en esa tormenta donde se mezcla
el recuerdo,la ciudad y los instantes, poema de melodias incandescentes
de llamada entre la botanica de unas sensaciones exclusivas y dedicadas.
felicidades. luzyabsenta
 
Hermoso el poema, divino el pensamiento,
majestuosa tu pluma que lo pinceló Henry.

Solo pienso en ese beso,

subir por el rio de tu sangre

como un ave que aletea por el Nilo.

Llenarme de todas las islas

reventar en medio de la nada

como un petardo en el alto cielo.

Pienso en ese beso de sombra

rotundo como un clavel

subiendo por la médula,

fulgurante espasmo liquido

que hace crecer la hierba

en el portal de hierro.



Me atrapas desde adentro,

me haces andar por el país del tango

vestido de smoking y violetas,

fumando extraños puros,

entregándome a rituales sin sentido

solo por verte una vez más,

por mirar tu piel de aceite

y tus ojos encendidos.



Espero porque no se hacer otra cosa,

porque no tengo alternativa,

a cada paso los pájaros se alejan

se abren grietas de espanto

Hay un sabor de tarde amordazada.





Soy un Dandy perdido en la ciénaga,

un solitario apóstata que vaga

entre rocas salpicadas de sombra

y flores del periodo pleistoceno,

tengo la mirada fija en el horizonte

en tus ojos de precipicio.

Más no me engaño

soy consciente de mi locura,

hay una certeza fija

que me lleva a extraviarme sin remedio,

mis sueños son una vegetación confusa

que me arrastra por arduas geografías,

por sitios habitados por el mono

Y el predicador alquímico.

Y Carol,

no dejaré de ser tuyo

no dejaré de hablarte en esta lengua

hasta que te acuerdes de mí,

De Alejandría.
 
Solo pienso en ese beso,

subir por el rio de tu sangre

como un ave que aletea por el Nilo.

Llenarme de todas las islas

reventar en medio de la nada

como un petardo en el alto cielo.

Pienso en ese beso de sombra

rotundo como un clavel

subiendo por la médula,

fulgurante espasmo liquido

que hace crecer la hierba

en el portal de hierro.



Me atrapas desde adentro,

me haces andar por el país del tango

vestido de smoking y violetas,

fumando extraños puros,

entregándome a rituales sin sentido

solo por verte una vez más,

por mirar tu piel de aceite

y tus ojos encendidos.



Espero porque no se hacer otra cosa,

porque no tengo alternativa,

a cada paso los pájaros se alejan

se abren grietas de espanto

Hay un sabor de tarde amordazada.





Soy un Dandy perdido en la ciénaga,

un solitario apóstata que vaga

entre rocas salpicadas de sombra

y flores del periodo pleistoceno,

tengo la mirada fija en el horizonte

en tus ojos de precipicio.

Más no me engaño

soy consciente de mi locura,

hay una certeza fija

que me lleva a extraviarme sin remedio,

mis sueños son una vegetación confusa

que me arrastra por arduas geografías,

por sitios habitados por el mono

Y el predicador alquímico.

Y Carol,

no dejaré de ser tuyo

no dejaré de hablarte en esta lengua

hasta que te acuerdes de mí,

De Alejandría.
bonita forma de versar...
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba