Raul Matas Sanchez
Poeta adicto al portal
Un día,
quiero alejarme de Raúl,
conversar del lejos, a distancia de tus miedos, de tu carga de culpas,
tomarte por el alma, tu corazón,
sacudir la tierra, toxicidad interna, quimera dañiña, carga que me elimina de mi ser real,
aquel que se quiere esconder de ti, amigo alma, corazón de niño a pesar de haber estado entre rejas,
entre cadenas esclavas de venganzas, dolores, iras, temores,
hedores de vidas no concluídas,
esas pesadillas de perdedores con materia,
con el lucro a cuestas, sintiéndome millonario con algunos cientos de miles de pesos chilenos,
ribereños,
a lo lejos dejarte atrás,
con las carcazas del temor a los demás, a su cercanía,
al ruido aterrador de los motores,
rotores, temblores interiores.
A veces quisiera conversar contigo, Raúl,
aquel que siente el dolor,
logrando que rueden lágrimas,
cuando es ahí el momento de su verdad,
de su descanso,
el alivio de ciudades,
de amargos momentos,
A veces los transformo en recuerdos inolvidables de una vida regalada,
viviendo el Kármico instante que puede llegar de noche, cuando la Bohemia me llama,
pero Raúl corre como el presidiario de su esclavitud laboral,
el poeta se oculta, queriendo sólamente delinear la vida, las ramas, las luces, los disparos fulgores de momentos que estallan en dicha,
viendo realidades que aplastan,
no mucho después.
A veces quiero estar con tu corazón, Raúl,
sólamente con tu alma,
solamente con tu ser,
Raúl
quiero alejarme de Raúl,
conversar del lejos, a distancia de tus miedos, de tu carga de culpas,
tomarte por el alma, tu corazón,
sacudir la tierra, toxicidad interna, quimera dañiña, carga que me elimina de mi ser real,
aquel que se quiere esconder de ti, amigo alma, corazón de niño a pesar de haber estado entre rejas,
entre cadenas esclavas de venganzas, dolores, iras, temores,
hedores de vidas no concluídas,
esas pesadillas de perdedores con materia,
con el lucro a cuestas, sintiéndome millonario con algunos cientos de miles de pesos chilenos,
ribereños,
a lo lejos dejarte atrás,
con las carcazas del temor a los demás, a su cercanía,
al ruido aterrador de los motores,
rotores, temblores interiores.
A veces quisiera conversar contigo, Raúl,
aquel que siente el dolor,
logrando que rueden lágrimas,
cuando es ahí el momento de su verdad,
de su descanso,
el alivio de ciudades,
de amargos momentos,
A veces los transformo en recuerdos inolvidables de una vida regalada,
viviendo el Kármico instante que puede llegar de noche, cuando la Bohemia me llama,
pero Raúl corre como el presidiario de su esclavitud laboral,
el poeta se oculta, queriendo sólamente delinear la vida, las ramas, las luces, los disparos fulgores de momentos que estallan en dicha,
viendo realidades que aplastan,
no mucho después.
A veces quiero estar con tu corazón, Raúl,
sólamente con tu alma,
solamente con tu ser,
Raúl