Cecilia Leiva Arangua
Poeta adicto al portal
ALEJARTE DE MI VIDA
Hoy es el día de alejarte de mi vida,
mas mi alma no puede sentir tristeza
y en el fondo de mi corazón sólo siento alegría.
Sé que este día llegaría,
lo estaba deteniendo,
para en mi corazón guardarte por más tiempo,
no quería alejarte aún de mis pensamientos,
pero ya llegó el momento.
Que confuso se siente el día,
cuando trato de alejarte de mis recuerdos,
fuiste una luz que iluninó durante largos meses mi camino,
mi corazón en tus ojos se refugió
y mi alma en la profundidad de tu mirada se perdió.
OH que tiempos aquellos donde toda mi vida era un sueño,
ahora me pregunto, cómo serán los días venideros,
a dónde se irán a perder mis pensamientos,
de qué se alimentarán mis sueños.
Mas sólo sé que tengo que dejarle espacio al tiempo,
que de su mano tendré que caminar cada mañana
para en ti no pensar, en cada despertar.
Y aquí estoy tratando de alejarte de mi vida,
siento que me aferro a tu recuerdo,
no hay tristeza, sólo se respira alegría,
es que sólo eso le has dado a mi existencia
desde el primer día,
cuando tu mirada se cruzó con la mía
y las penas que en mí vivían corrieron despavoridas,
pero ya llegó el momento de alejarte para siempre
de mis pensamientos,
¡cuesta creerlo!
Has pasado tanto tiempo en mí viviendo,
que mañana dejarás un vacío,
pero jamás se podrá llamar, olvido
Hoy es el día de alejarte de mi vida,
mas mi alma no puede sentir tristeza
y en el fondo de mi corazón sólo siento alegría.
Sé que este día llegaría,
lo estaba deteniendo,
para en mi corazón guardarte por más tiempo,
no quería alejarte aún de mis pensamientos,
pero ya llegó el momento.
Que confuso se siente el día,
cuando trato de alejarte de mis recuerdos,
fuiste una luz que iluninó durante largos meses mi camino,
mi corazón en tus ojos se refugió
y mi alma en la profundidad de tu mirada se perdió.
OH que tiempos aquellos donde toda mi vida era un sueño,
ahora me pregunto, cómo serán los días venideros,
a dónde se irán a perder mis pensamientos,
de qué se alimentarán mis sueños.
Mas sólo sé que tengo que dejarle espacio al tiempo,
que de su mano tendré que caminar cada mañana
para en ti no pensar, en cada despertar.
Y aquí estoy tratando de alejarte de mi vida,
siento que me aferro a tu recuerdo,
no hay tristeza, sólo se respira alegría,
es que sólo eso le has dado a mi existencia
desde el primer día,
cuando tu mirada se cruzó con la mía
y las penas que en mí vivían corrieron despavoridas,
pero ya llegó el momento de alejarte para siempre
de mis pensamientos,
¡cuesta creerlo!
Has pasado tanto tiempo en mí viviendo,
que mañana dejarás un vacío,
pero jamás se podrá llamar, olvido