MASTER LY 22
Laly
Aletear sin avanzar
El reloj que cuelga en la pared
tiene por costumbre cruel
aletear sin avanzar en la noche,
luego muere en el intento
al estrellarse en aguas turbias.
Los minutos se descuelgan
uno a uno con parsimonia,
se balancean de aquí para allá
y al mirarme ríen burlones.
Una guadaña sega la penumbra
que se desangra en mi ventana
y repiquetea en el cristal
monótona, indolente...
Insomne como ave nocturna
poso mis ojos en ese reloj impiadoso
que ahora parece fundirse en la pared
y por momentos desaparece.
Pero vuelve, vuelve intempestivamente
martillando en mi cabeza
la misma hora, los mismos minutos
desgastados y oblongos.
Tic tac tic tac , mi copa está vacía
y la noche aún está ahí, afuera,
agonizando en mi ventana.
El reloj lo sabe, lo tiene claro,
pero no me lo dice solo para fastidiarme,
¿ o es que sigue suicidado?
El reloj que cuelga en la pared
tiene por costumbre cruel
aletear sin avanzar en la noche,
luego muere en el intento
al estrellarse en aguas turbias.
Los minutos se descuelgan
uno a uno con parsimonia,
se balancean de aquí para allá
y al mirarme ríen burlones.
Una guadaña sega la penumbra
que se desangra en mi ventana
y repiquetea en el cristal
monótona, indolente...
Insomne como ave nocturna
poso mis ojos en ese reloj impiadoso
que ahora parece fundirse en la pared
y por momentos desaparece.
Pero vuelve, vuelve intempestivamente
martillando en mi cabeza
la misma hora, los mismos minutos
desgastados y oblongos.
Tic tac tic tac , mi copa está vacía
y la noche aún está ahí, afuera,
agonizando en mi ventana.
El reloj lo sabe, lo tiene claro,
pero no me lo dice solo para fastidiarme,
¿ o es que sigue suicidado?