G. Sarmiento
Poeta asiduo al portal
Hoy oculté a la luna
la lista de mis estragos.
Esos triunfos y fracasos
que forjan un porvenir.
Y en el alma guardé
el más extenso rosario,
con los besos que he dado
y aquéllos que recibí.
No quiero que ella sepa
del llanto que te derramo
por esas oscuras manos
que aún nos matan aquí.
No quiero tristes acordes
inundando mí mañana,
ni repicar de campanas
si no es para un festín.
Hoy sustraje a sus ojos
la pena que me embarga
por esa cruel distancia
que me separa de ti.
Hago del agua, papel;
y del corazón, palabra,
para enviarte cartas
que te hagan revivir.
No me olvides, mi amor.
¡Por Dios, nunca me olvides!
Que nos miran las estrellas
y quieren vernos reír...
Llévame como un lunar,
en el centro de tu pecho,
para que sepa el cielo
a quiénes debe reunir.
No me llores, mi amor.
¡Por favor, nunca me llores!
Yo soy como esas flores
que te alfombran abril.
Renazco y luego muero
a ritmo de estaciones…
Y tan solo lo eterno
puede mostrarse así.
G.S.A.
la lista de mis estragos.
Esos triunfos y fracasos
que forjan un porvenir.
Y en el alma guardé
el más extenso rosario,
con los besos que he dado
y aquéllos que recibí.
No quiero que ella sepa
del llanto que te derramo
por esas oscuras manos
que aún nos matan aquí.
No quiero tristes acordes
inundando mí mañana,
ni repicar de campanas
si no es para un festín.
Hoy sustraje a sus ojos
la pena que me embarga
por esa cruel distancia
que me separa de ti.
Hago del agua, papel;
y del corazón, palabra,
para enviarte cartas
que te hagan revivir.
No me olvides, mi amor.
¡Por Dios, nunca me olvides!
Que nos miran las estrellas
y quieren vernos reír...
Llévame como un lunar,
en el centro de tu pecho,
para que sepa el cielo
a quiénes debe reunir.
No me llores, mi amor.
¡Por favor, nunca me llores!
Yo soy como esas flores
que te alfombran abril.
Renazco y luego muero
a ritmo de estaciones…
Y tan solo lo eterno
puede mostrarse así.
G.S.A.
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