Ricardo Lascano
Poeta recién llegado
Se fue con el silencio de su voz
viajera de tantas noches peregrinas
en pétalos azules de palabras.
Se fue a morir con el morir de las olas
del grito a viva voz de sus labios
escultores de mañanas.
Se perdió en la soledad de todo
por no gemir mas estrellas con las manos
y ser testigo en cielo profanado
de los sueños que aún están.
Se fue a la hora de los sauces
que le robaban canciones a los pájaros,
se fue con los minutos vencidos
en los brazos de una tarde.
Para morir, en espejos de jazmines
que cubrían los lagos y la luna.
viajera de tantas noches peregrinas
en pétalos azules de palabras.
Se fue a morir con el morir de las olas
del grito a viva voz de sus labios
escultores de mañanas.
Se perdió en la soledad de todo
por no gemir mas estrellas con las manos
y ser testigo en cielo profanado
de los sueños que aún están.
Se fue a la hora de los sauces
que le robaban canciones a los pájaros,
se fue con los minutos vencidos
en los brazos de una tarde.
Para morir, en espejos de jazmines
que cubrían los lagos y la luna.