Yo Aurelio
Poeta recién llegado
NO sabia que era mía y entonces se derramaba en cualquier beso,
en cualquier esquina perdió sus zapatillas
y todo lo demás que la cubría,
lejos de mis ataques delirantes
buscaba emborrachar mi consternación en medio de sus tretas
y hacía de mis amigos-enemigos
en la supuesta cerrazón de sus camelos;
entonces nos desvirtuamos,
perdimos un trozo de edén en sus intentos;
siempre era ella quien jugaba a malograr mis pretensiones
en la curva redentora con que mostraba sus caderas.
Así que el adiós era la única ruta común en sus anales:
ella me miente ;
yo sufro y finjo que sus dagas no me dañan
y mientras tanto, ella corrompe amistades
en sus vidrieras viscerales.
damos la mano a ilusiones malogradas,
yo no soy bueno ella busca ser peor,
no hay devociones.
El tiempo del adiós como un zarpazo
quitó mis vendas de un sablazo;
fui su eco, su espía
y ella no supo ser fiel a mis propuestas de atraparla.
en cualquier esquina perdió sus zapatillas
y todo lo demás que la cubría,
lejos de mis ataques delirantes
buscaba emborrachar mi consternación en medio de sus tretas
y hacía de mis amigos-enemigos
en la supuesta cerrazón de sus camelos;
entonces nos desvirtuamos,
perdimos un trozo de edén en sus intentos;
siempre era ella quien jugaba a malograr mis pretensiones
en la curva redentora con que mostraba sus caderas.
Así que el adiós era la única ruta común en sus anales:
ella me miente ;
yo sufro y finjo que sus dagas no me dañan
y mientras tanto, ella corrompe amistades
en sus vidrieras viscerales.
damos la mano a ilusiones malogradas,
yo no soy bueno ella busca ser peor,
no hay devociones.
El tiempo del adiós como un zarpazo
quitó mis vendas de un sablazo;
fui su eco, su espía
y ella no supo ser fiel a mis propuestas de atraparla.