abcd
Poeta adicto al portal
I. Cuando habla
El pulso de su voz
es un gigante que abre bosques,
sus pequeños alaridos resuenan como olas de un mar hambriento,
ella aplasta al nombrarme
toda roca, toda ciudad,
todo, absolutamente todo entra en paz y en silencio
cuando ella habla.
II. Cuando asusta
Entonces grita,
y asusta a quien protege.
Se convierte en una brasa con manos y pies inquietos,
empieza a quemar recuerdos,
burbujas,
el humo de sus dudas cubre cualquier escena
y ella cuando asusta,
realmente asusta.
III. Cuando besa
Sea en los dedos, en los labios,
o cuando te roza los cabellos,
la energía de tibia y humana belleza que emana
provoca un bienestar distinto.
Uno no puede hacer mas que sonreír
y sentir que todo es posible en esa milésima de segundo.
IV. Cuando encuentra una piedra
Ella tiene el don de verse bonita hasta cuando tropieza,
luego busca la causa, y si la culpable es una piedra
ella la absorbe, sin inmutarse,
entonces, yo la observo y no entiendo,
y ella sonríe aun queriendo llorar.
Y a veces la comprendo,
y otras la abrazó y dejo que cuente un chiste malo,
de los dos o tres que sabe.
Es la parte más divertida de su misterio,
pone en jaque todos los abismos.
Avanzar o retroceder en su mirada
es llanto o risa o ambas a la vez.
VI. Cuando le has dolido un poco
Te va a putear,
te va a hacer sentir miserable.
Luego te va a perseguir, sin moverse,
y te va a doler.
VII. Cuando su rostro es un cristal
Tiene la particularidad de ser un copo de nieve en situaciones de calor
entonces se le forman cristales en la nariz,
en los ojos,[/SIZE][/color][/FONT][/FONT][/FONT][/FONT][/FONT][/FONT][/FONT][/FONT][/FONT][/FONT][/FONT][/FONT][/FONT][/FONT][/FONT][/FONT][/FONT][/FONT][/FONT][/FONT][/FONT]
y no escucha,
y no cede aunque le aprietes un poco la bufanda.
Nada,
ella no va a reaccionar.
VIII. Cuando la despeinas
Es hermosa despeinada.
IX. Cuando toma vino
En su cuerpo nacen florecitas imperceptibles al ojo humano,
le hace cosquilla el polen de las abejas nocturnas
y todo en su carita de ángel se ruboriza.
X. Cuando canta
Generalmente encanta,
y nos es por rima que lo digo,
sino porque ella detiene lo que pasa a su alrededor.
Uno empieza a ver que las demás personas
se mueven lentamente al ritmo de su voz.
Una especie de coreografía
que solo se puede comprender al decir que estoy enamorado de ella.
XI. Cuando decidimos morir
Somos jóvenes, pero hemos muerto ya varias veces.
Ella, como yo, suele elegir los domingos,
pero hay lunes que no puede con su alma
y le ofrezco mi tren imaginario para viajar
así como ella me ofrece su nube cuando no puedo llorar en paz.
XII. Cuando le pica el corazón
Ahí no la comprendo.
Su instinto es distinto al mío,
el rojo, lo extraño la atrapan
y teje arañas para que en sus redes
mis moscas lloren y sean devoradas
y venga un soldado y se coma a todas las arañas
y la rescate y me rescate.
XIII. Cuando su cuerpo es un soneto de Petrarca
Se tendría que llamar Laura,
pero vestida de rocío es perfecta.
XIV. Cuando reímos
Nuestra risa es nostalgia herida.
Aunque duela, aunque no duela,
a veces nos tenemos donde no deberíamos tenernos
y hablamos cuando debemos quedarnos callados
y nos callamos cuando el idioma universal nos vuelve enfermo
y salimos cuando hay que entrar
y entramos cuando ya no hay nadie.
Y somos nadie, y somos todo lo que a veces necesitamos perder, tener.[/FONT][/FONT][/FONT][/FONT][/FONT][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/FONT][/FONT][/FONT][/FONT][/FONT][/FONT][/FONT][/FONT][/FONT][/FONT][/FONT][/FONT][/FONT][/FONT][/FONT][/FONT][/FONT][/FONT][/FONT][/FONT]
El pulso de su voz
es un gigante que abre bosques,
sus pequeños alaridos resuenan como olas de un mar hambriento,
ella aplasta al nombrarme
toda roca, toda ciudad,
todo, absolutamente todo entra en paz y en silencio
cuando ella habla.
II. Cuando asusta
Entonces grita,
y asusta a quien protege.
Se convierte en una brasa con manos y pies inquietos,
empieza a quemar recuerdos,
burbujas,
el humo de sus dudas cubre cualquier escena
y ella cuando asusta,
realmente asusta.
III. Cuando besa
Sea en los dedos, en los labios,
o cuando te roza los cabellos,
la energía de tibia y humana belleza que emana
provoca un bienestar distinto.
Uno no puede hacer mas que sonreír
y sentir que todo es posible en esa milésima de segundo.
IV. Cuando encuentra una piedra
Ella tiene el don de verse bonita hasta cuando tropieza,
luego busca la causa, y si la culpable es una piedra
ella la absorbe, sin inmutarse,
entonces, yo la observo y no entiendo,
y ella sonríe aun queriendo llorar.
Y a veces la comprendo,
y otras la abrazó y dejo que cuente un chiste malo,
de los dos o tres que sabe.
Es la parte más divertida de su misterio,
pone en jaque todos los abismos.
Avanzar o retroceder en su mirada
es llanto o risa o ambas a la vez.
VI. Cuando le has dolido un poco
Te va a putear,
te va a hacer sentir miserable.
Luego te va a perseguir, sin moverse,
y te va a doler.
VII. Cuando su rostro es un cristal
Tiene la particularidad de ser un copo de nieve en situaciones de calor
entonces se le forman cristales en la nariz,
en los ojos,[/SIZE][/color][/FONT][/FONT][/FONT][/FONT][/FONT][/FONT][/FONT][/FONT][/FONT][/FONT][/FONT][/FONT][/FONT][/FONT][/FONT][/FONT][/FONT][/FONT][/FONT][/FONT][/FONT]
y no escucha,
y no cede aunque le aprietes un poco la bufanda.
Nada,
ella no va a reaccionar.
VIII. Cuando la despeinas
Es hermosa despeinada.
IX. Cuando toma vino
En su cuerpo nacen florecitas imperceptibles al ojo humano,
le hace cosquilla el polen de las abejas nocturnas
y todo en su carita de ángel se ruboriza.
X. Cuando canta
Generalmente encanta,
y nos es por rima que lo digo,
sino porque ella detiene lo que pasa a su alrededor.
Uno empieza a ver que las demás personas
se mueven lentamente al ritmo de su voz.
Una especie de coreografía
que solo se puede comprender al decir que estoy enamorado de ella.
XI. Cuando decidimos morir
Somos jóvenes, pero hemos muerto ya varias veces.
Ella, como yo, suele elegir los domingos,
pero hay lunes que no puede con su alma
y le ofrezco mi tren imaginario para viajar
así como ella me ofrece su nube cuando no puedo llorar en paz.
XII. Cuando le pica el corazón
Ahí no la comprendo.
Su instinto es distinto al mío,
el rojo, lo extraño la atrapan
y teje arañas para que en sus redes
mis moscas lloren y sean devoradas
y venga un soldado y se coma a todas las arañas
y la rescate y me rescate.
XIII. Cuando su cuerpo es un soneto de Petrarca
Se tendría que llamar Laura,
pero vestida de rocío es perfecta.
XIV. Cuando reímos
Nuestra risa es nostalgia herida.
Aunque duela, aunque no duela,
a veces nos tenemos donde no deberíamos tenernos
y hablamos cuando debemos quedarnos callados
y nos callamos cuando el idioma universal nos vuelve enfermo
y salimos cuando hay que entrar
y entramos cuando ya no hay nadie.
Y somos nadie, y somos todo lo que a veces necesitamos perder, tener.[/FONT][/FONT][/FONT][/FONT][/FONT][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/FONT][/FONT][/FONT][/FONT][/FONT][/FONT][/FONT][/FONT][/FONT][/FONT][/FONT][/FONT][/FONT][/FONT][/FONT][/FONT][/FONT][/FONT][/FONT][/FONT]
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