Un sabiondo sin fondo
va a atenerse a los hechos,
no hablará de la historia de Francia
o del derecho
(temas de los cuales
podría hablar por horas, si es necesario
que se sepa).
Es curioso, la información
permite una suerte de escapismo:
en aquellos datos donde
la realidad ha perdido movimiento,
ya puedes sentirte seguro
de la vida —no hablará de tragedia griega
o de psiquiatría alemana;
los sacos de todos impregnos
de actualidad humana—.
—¿No odias cuando hay tantos ambages?
—Lo peor es
cuando no había ningún punto para empezar.
Un sabiondo sin fondo
va a atenerse a los hechos:
son las 10 de la mañana,
un cuerpo yace deshecho.
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