Anna Politkóvskaya
Poeta fiel al portal
Siento un desgarro de campana
ahogada y de rabia y de lágrima
por la casa que enmudece,
otra más, invadida por inviernos
de hierros cargados de injurias,
cuando unas manos, llenas de ira,
borraron su color. Como un largo
lamento y echando espanto
a borbotones, la casa, sin suelo
ni caminos, tiene un tejado manchado
de rojo con huellas de un pie terrible.
Dentro, se oyen murmullos
de sangre sumergida y gemidos
de ropa agonizando. En la casa
todo es noche sin duda y nacen
tumbas de llaves y relojes.
Y tú, rodeada por el día muerto,
asida estás, junto a las otras flores
rotas, a mi corazón ahíto
de negaciones. Otra vez,
algo se quiebra perpetuamente.
Última edición: