Luis Felipe Ortiz
Poeta recién llegado
Al borde del tiempo.
Silencioso y gris,
como un pescador y sus aperos
a la orilla de un mar estéril.
Inevitablemente triste y resignado,
como el último y afligido ejemplar
de una especie en un hábitat extraño.
Alguien canta a lo lejos
con alegría de estrellas.
Alguien que quizás vive feliz,
sin hacerse tantas preguntas.
Alguien que si supiera de mi tristeza
tal vez vendría a consolarme.
Pero no sabe.
No sabe que estoy solo
en este gran espacio vacío
en el que tú me dejaste
minúsculo
y donde me he tornado imperceptible.
No sabe que en el fondo de este silencio
aún se escucha el eco de tus palabras metálicas,
esas palabras que brotaron de tus labios
y se clavaron hondo en mi alma
como agujas.
Si alguien viniera y me preguntara
y le contara toda la historia
seguramente me miraría con lástima
y hallaría razón en tu partida.
Alguien canta a lo lejos,
alguien que quizás ha sufrido penas como esta
y ha sabido sortearlas.
Alguien que tal vez hubiera sabido
qué decir
para que no te fueras.
Alguien que si supiera de mi tristeza
tal vez vendría a consolarme
y a decirme que la vida sigue.
Sí, la vida sigue.
La vida sigue
y más tarde seré,
quien sabe,
otra vez muy feliz.
Pero por ahora, silencioso y gris
soy como un pescador y sus redes
a la orilla de un mar muerto.