Edward Andrews
Poeta recién llegado
Mira, date la vuelta, que ella te observa,
se pierde observándote, sus ojos son luceros,
que brillan de tanto mirarte, de llorar por ti,
¿Por que no te das cuenta de que ella te ama?
Se moriría a tus brazos si solo la observas,
que le des la mano, es como un dulce y fresco beso,
un respiro, como un acariciado y perfumado abrazo,
acércale tu vida, obsequiale un trozo de tu calor, que ya muere de frío.
¿Seras capaz de dejarla esperándote bajo la lluvia?
la nieve la cubriría, se convertiría en hielo,
la dejaras como un iceberg, vagando en el gélido océano,
que es el mundo que la rodea, ¡no la dejes!
¡¿Ni con todo el remordimiento del mundo recapacitarás?!
que la tengas a ella a tu lado, es como un universo entero solo para ti,
pero el orgullo de tu ego te ha cegado, ¡y no ves nada!
debes saber, que aparte de mirar, debes saber observar.
se pierde observándote, sus ojos son luceros,
que brillan de tanto mirarte, de llorar por ti,
¿Por que no te das cuenta de que ella te ama?
Se moriría a tus brazos si solo la observas,
que le des la mano, es como un dulce y fresco beso,
un respiro, como un acariciado y perfumado abrazo,
acércale tu vida, obsequiale un trozo de tu calor, que ya muere de frío.
¿Seras capaz de dejarla esperándote bajo la lluvia?
la nieve la cubriría, se convertiría en hielo,
la dejaras como un iceberg, vagando en el gélido océano,
que es el mundo que la rodea, ¡no la dejes!
¡¿Ni con todo el remordimiento del mundo recapacitarás?!
que la tengas a ella a tu lado, es como un universo entero solo para ti,
pero el orgullo de tu ego te ha cegado, ¡y no ves nada!
debes saber, que aparte de mirar, debes saber observar.
Última edición: