Ladime Volcán
Poeta que considera el portal su segunda casa
Amo tu amor indolente, que de extrañarme se arrima
a la fuente irreverente de las almas de amor sufridas.
Amo la locura indecente, que me lleva hasta tus rodillas,
que me desarma la mente y me desgasta cual lija
Que lame mis hendiduras como niño que lame la vida,
que dobla y desdobla a sus anchas, la mitad de mis caricias.
Amo lo que no debí amar, y por eso es que peno en vida;
porque no puedo renunciarte y es tu amor quien me desquicia.
Amo, lo más absurdo y pletórico de tu nostalgia nativa
Por lo que incendiabas los cocos, y de fotos inundabas retinas.
Amo tus versos embarrados de naranja y mantequilla.
Y hasta amo las frases hermosas que construyes para quien te las pida.
Y es este amor casi enfermo, lo que me mantiene viva;
aferrada: a esos pocos momentos de lujuria y pasión,
a las firmes promesas de verbos, conjugados a hurtadillas
y a aquellos momentos, en que todo alrededor, era una canción.
Y es que: ¿cómo no amar a tu lago azul, a tu río marrón y a tus niñas
A aquel, tu pelo largo, a tus poemas, y a tu especial don?...
Te amo hombre y poeta; y sé que algún día amaré tu recuerdo, aunque con vos hoy riña.
a la fuente irreverente de las almas de amor sufridas.
Amo la locura indecente, que me lleva hasta tus rodillas,
que me desarma la mente y me desgasta cual lija
Que lame mis hendiduras como niño que lame la vida,
que dobla y desdobla a sus anchas, la mitad de mis caricias.
Amo lo que no debí amar, y por eso es que peno en vida;
porque no puedo renunciarte y es tu amor quien me desquicia.
Amo, lo más absurdo y pletórico de tu nostalgia nativa
Por lo que incendiabas los cocos, y de fotos inundabas retinas.
Amo tus versos embarrados de naranja y mantequilla.
Y hasta amo las frases hermosas que construyes para quien te las pida.
Y es este amor casi enfermo, lo que me mantiene viva;
aferrada: a esos pocos momentos de lujuria y pasión,
a las firmes promesas de verbos, conjugados a hurtadillas
y a aquellos momentos, en que todo alrededor, era una canción.
Y es que: ¿cómo no amar a tu lago azul, a tu río marrón y a tus niñas
A aquel, tu pelo largo, a tus poemas, y a tu especial don?...
Te amo hombre y poeta; y sé que algún día amaré tu recuerdo, aunque con vos hoy riña.
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