El Poeta del Asfalto
Poeta adicto al portal
Un tren se va.
El tipo guarda el saxofòn en el estuche.
Llegué tarde esta noche
las paredes no guardan ni el eco.
Se va cabizbajo.
Dan ganas de invitarle un vino
mientras sube la escalera.
En esta ciudad dura,
hasta a los gorriones le dan
miguitas de pan,
y un plato donde lavarse las plumas
a la mayoría de la gente,
una mirada de: vuelva otro día.
Que mejor homenaje puedo hacerte amigo,
que robarte en el final del poema la melodìa
Adios,
yo no vengo,
yo me voy
a donde alguien me espere.
Llevo todo en un sólo atado,
lo mucho que hace falta.
Adios,
yo no vengo,
yo me voy,
adios, adios,
o llegaré tarde esta noche.
Más tarde que de costumbre.
El tipo guarda el saxofòn en el estuche.
Llegué tarde esta noche
las paredes no guardan ni el eco.
Se va cabizbajo.
Dan ganas de invitarle un vino
mientras sube la escalera.
En esta ciudad dura,
hasta a los gorriones le dan
miguitas de pan,
y un plato donde lavarse las plumas
a la mayoría de la gente,
una mirada de: vuelva otro día.
Que mejor homenaje puedo hacerte amigo,
que robarte en el final del poema la melodìa
Adios,
yo no vengo,
yo me voy
a donde alguien me espere.
Llevo todo en un sólo atado,
lo mucho que hace falta.
Adios,
yo no vengo,
yo me voy,
adios, adios,
o llegaré tarde esta noche.
Más tarde que de costumbre.