nicte
Poeta asiduo al portal
Algún disfraz venenoso
En alguna calle del pueblo
A un infante se le ve correr
Desesperada su mueca en la cara
Justo antes de nacer
En alguna casa del centro
Su fachada rosa incita al viaje
Que corre y recorre las calles
Pintándolas del fuerte olor a doler
La calle llama
En una esquina marcada con luz
Que viene desde el cielo
y distingue de las demás
Se ve la forma de el
De ojos grandes negros y gris
Preguntando por su única sonrisa.
Que ha sido robada.
La calle llama
Sus rincones delicias de piel
Descifran las ondas sonoras
De los Jeroglíficos escondidos entre las cloacas.
las aguas negras
Las bebidas serenas
Como frutas tropicales
Forman un puente de nuevas preguntas
Algún disfraz venenoso
Que Guiña su ojo
Frunce su ceño
Poniendo a tus pies
Polvos mágicos cura-todo
Algún disfraz venenoso
a un desahuciado mas
Como el pan de diario
a palomas del templo
Como un indigente
La calle le llama
El cuchillo entierra
Entre dos cuerpos
La comida se entierra
Entre los basureros
Y en el piso de arriba las bocas llenas de oro
Agraciadas beben sus vinos
Agraciadas invitan su ebriedad
Agraciadas por sus diamantes de culpas
Agraciadas por su riqueza de limitar
Agraciadas de soberbia
En el piso de abajo las bocas llenas de verdad
Desgraciadas por su comida de insectos
Desgraciada su falta de culpa
Desgraciadas por su cama de piedra
Desgraciadas por sus miles de hijos sin nombrar
Desgraciadas de sobriedad
La calle llama .
Ni gracia
Ni desgracia
No hay
Una banqueta .
Y cara dormida
No hay
Ni gracia ni desgracia
Y La muerte pintada otra vez
Matando a la vida en su piel
contara de anécdotas futuras
llamara la calle
En alguna calle del pueblo
A un infante se le ve correr
Desesperada su mueca en la cara
Justo antes de nacer
En alguna casa del centro
Su fachada rosa incita al viaje
Que corre y recorre las calles
Pintándolas del fuerte olor a doler
La calle llama
En una esquina marcada con luz
Que viene desde el cielo
y distingue de las demás
Se ve la forma de el
De ojos grandes negros y gris
Preguntando por su única sonrisa.
Que ha sido robada.
La calle llama
Sus rincones delicias de piel
Descifran las ondas sonoras
De los Jeroglíficos escondidos entre las cloacas.
las aguas negras
Las bebidas serenas
Como frutas tropicales
Forman un puente de nuevas preguntas
Algún disfraz venenoso
Que Guiña su ojo
Frunce su ceño
Poniendo a tus pies
Polvos mágicos cura-todo
Algún disfraz venenoso
a un desahuciado mas
Como el pan de diario
a palomas del templo
Como un indigente
La calle le llama
El cuchillo entierra
Entre dos cuerpos
La comida se entierra
Entre los basureros
Y en el piso de arriba las bocas llenas de oro
Agraciadas beben sus vinos
Agraciadas invitan su ebriedad
Agraciadas por sus diamantes de culpas
Agraciadas por su riqueza de limitar
Agraciadas de soberbia
En el piso de abajo las bocas llenas de verdad
Desgraciadas por su comida de insectos
Desgraciada su falta de culpa
Desgraciadas por su cama de piedra
Desgraciadas por sus miles de hijos sin nombrar
Desgraciadas de sobriedad
La calle llama .
Ni gracia
Ni desgracia
No hay
Una banqueta .
Y cara dormida
No hay
Ni gracia ni desgracia
Y La muerte pintada otra vez
Matando a la vida en su piel
contara de anécdotas futuras
llamara la calle