Angelique de la Lune
Poeta recién llegado
Alguna vez caí al suelo derrotada
entre lágrimas y gritos desesperados,
mi alma soltó un suspiro, exaltada,
y mis pensamientos corrían espantados.
Alguna vez vi acechando una luz
tan nítida, cálida y hermosa,
me dio fuerzas para soltar mi cruz
e irme flotando hacia ella, gozosa.
Pero a pesar del alivio que profesaba
me quedé abrazando a mi débil alma,
y las pocas esperanzas que me daba
me ofrecían al menos, un poco de calma.
Y aquí me ves, después de una agonía,
más fuerte que aquélla pobre niña,
la cuál alguna vez sintió que moría
después de una agonizante riña.
entre lágrimas y gritos desesperados,
mi alma soltó un suspiro, exaltada,
y mis pensamientos corrían espantados.
Alguna vez vi acechando una luz
tan nítida, cálida y hermosa,
me dio fuerzas para soltar mi cruz
e irme flotando hacia ella, gozosa.
Pero a pesar del alivio que profesaba
me quedé abrazando a mi débil alma,
y las pocas esperanzas que me daba
me ofrecían al menos, un poco de calma.
Y aquí me ves, después de una agonía,
más fuerte que aquélla pobre niña,
la cuál alguna vez sintió que moría
después de una agonizante riña.