jose villa
Poeta que considera el portal su segunda casa
le dije al desconocido sujeto
que se empinaba los vasos de whisky a mi lado
como si fueran agua en la barra del tijuana
le dije, en verdad, amigo que
no quisiera hacerte sentir mal
ni meterme en lo que no me importa
pero he podido observar
la puta cara de perro bramudo que pones
cada vez que tuerces el cuello y
lanzas tu lujuriosa mirada
a esa chica de la blusa azul con el escote hasta el ombligo
que fuma sola en uno de los reservados al fondo;
fantaseando tal vez en tu extrema condición etílica
con llevártela a coger al hotel
como si una tipa guapa y sensual como ella
aunque fume como un puto carretonero y se le estén saliendo las tetas
pudiese llegar a sentir un mínimo interés en liarse
con un desecho humano de tus características:
un jodido pobre diablo envejecido
un patético borrachín de mierda que
se pone hasta el culo de alcohol en un bar de quinta
para acallar así su sensación de fracaso;
un perdedor al que la vida
se habrá cansado de metérsela doblada
y en quien resulta evidente
a juzgar por su tremenda facha de homeless desahuciado
que no le alcanza el dinero ni
para comprarse una pinche camisa decente;
ahórrate cagarla y hacer el puto ridículo
de intentar ligar con ella, viejo
y déjale el campo libre
a un tipo con mejores cartas
un tipo quizás como yo, ¿por qué no?
poeta de altos vuelos, simpático, inteligente, buen mozo todavía
a pesar de la estampa un tanto puteada que presento e incluso
a pesar de que parezca comprar mis jodidas camisas
en el mismo tianguis guajolotero que tú
-y por lo visto nos gusta el mismo tono de amarillo, ¿eh?-
te invito otro whisky, anda
pero vete ya ahuecando el ala, le dije
al desconocido sujeto que vestía igual que yo;
que tenía aquel mismo aspecto de perro apaleado que algunas veces, en mis malos ratos
podía llegar a dibujarse en mi rostro; y que ahora, además
alargaba el brazo en mi dirección al mismo tiempo que yo
alargaba también el brazo hacia donde él estaba
hasta acabar tocando la superficie de aquel puto espejo que cubría toda la pared en esa parte del bar
.
que se empinaba los vasos de whisky a mi lado
como si fueran agua en la barra del tijuana
le dije, en verdad, amigo que
no quisiera hacerte sentir mal
ni meterme en lo que no me importa
pero he podido observar
la puta cara de perro bramudo que pones
cada vez que tuerces el cuello y
lanzas tu lujuriosa mirada
a esa chica de la blusa azul con el escote hasta el ombligo
que fuma sola en uno de los reservados al fondo;
fantaseando tal vez en tu extrema condición etílica
con llevártela a coger al hotel
como si una tipa guapa y sensual como ella
aunque fume como un puto carretonero y se le estén saliendo las tetas
pudiese llegar a sentir un mínimo interés en liarse
con un desecho humano de tus características:
un jodido pobre diablo envejecido
un patético borrachín de mierda que
se pone hasta el culo de alcohol en un bar de quinta
para acallar así su sensación de fracaso;
un perdedor al que la vida
se habrá cansado de metérsela doblada
y en quien resulta evidente
a juzgar por su tremenda facha de homeless desahuciado
que no le alcanza el dinero ni
para comprarse una pinche camisa decente;
ahórrate cagarla y hacer el puto ridículo
de intentar ligar con ella, viejo
y déjale el campo libre
a un tipo con mejores cartas
un tipo quizás como yo, ¿por qué no?
poeta de altos vuelos, simpático, inteligente, buen mozo todavía
a pesar de la estampa un tanto puteada que presento e incluso
a pesar de que parezca comprar mis jodidas camisas
en el mismo tianguis guajolotero que tú
-y por lo visto nos gusta el mismo tono de amarillo, ¿eh?-
te invito otro whisky, anda
pero vete ya ahuecando el ala, le dije
al desconocido sujeto que vestía igual que yo;
que tenía aquel mismo aspecto de perro apaleado que algunas veces, en mis malos ratos
podía llegar a dibujarse en mi rostro; y que ahora, además
alargaba el brazo en mi dirección al mismo tiempo que yo
alargaba también el brazo hacia donde él estaba
hasta acabar tocando la superficie de aquel puto espejo que cubría toda la pared en esa parte del bar
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