Khar Asbeel
Poeta fiel al portal
21
Un eco
endurecido en el tiempo.
Tu nombre
negándose a morir.
22
El ultimo minuto
es arrebatado
por la sombra breve
del ave crepuscular.
23
Al final
no tendremos tiempo
ni de pedir perdón
a nuestra sombra.
24
Nunca conoceremos
el final del camino
que nos revela el horizonte.
25
Seremos nuevos muertos
en nuestro osario infinito,
endurecido por el sol,
maldecido por la luna.
26
Nos vendemos
a cada nuevo dios,
cegados por la luz fría
de las pantallas.
27
El viento es viejo
y suena cansado,
lo hemos enfermado
con la nausea de nuestro aliento
y la corrupción de nuestra carne.
28
La caída del tiempo enmudece.
La soledad se vuelve mas negra
en una habitación preñaba
de los espectros mas íntimos.
29
El reflejo huye del espejo.
Mis manos se desvanecen.
Me diluyo en sombras
que olvidaron su resonancia.
30
Bajo la rugiente
pupila del sol
nuestras sobras
gritan su desamparado.
Un eco
endurecido en el tiempo.
Tu nombre
negándose a morir.
22
El ultimo minuto
es arrebatado
por la sombra breve
del ave crepuscular.
23
Al final
no tendremos tiempo
ni de pedir perdón
a nuestra sombra.
24
Nunca conoceremos
el final del camino
que nos revela el horizonte.
25
Seremos nuevos muertos
en nuestro osario infinito,
endurecido por el sol,
maldecido por la luna.
26
Nos vendemos
a cada nuevo dios,
cegados por la luz fría
de las pantallas.
27
El viento es viejo
y suena cansado,
lo hemos enfermado
con la nausea de nuestro aliento
y la corrupción de nuestra carne.
28
La caída del tiempo enmudece.
La soledad se vuelve mas negra
en una habitación preñaba
de los espectros mas íntimos.
29
El reflejo huye del espejo.
Mis manos se desvanecen.
Me diluyo en sombras
que olvidaron su resonancia.
30
Bajo la rugiente
pupila del sol
nuestras sobras
gritan su desamparado.