Gaita
Poeta recién llegado
Es tan solo un instante en el eco de la eternidad,
un inacabable momento en el mic de un concierto,
la flecha de Cupido atravesando un tren de emociones
que no entienden de neuronas fuertes y sobrias.
Es la agonía de una golondrina a la orilla del mar,
la última mirada que se nos escapa
cuando el tiempo pasa y envejece la memoria.
Es un adiós mientras una lágrima moja la piel.
Me quedo inerte, taciturno y madrugón,
es la alianza del sol bueno con la dama luna.
Voy a escapar a los cuatro vientos y a sonreír
bajo un halo de luz de carmín.
El tiempo pasa; se marcha el tren de los instantes.
Se congela un vagón repleto de humo, de pensamiento,
de momentos añorados.
La vida es mucho más que sueño, es el sueño mismo
mientras ese halo de luz de carmín, que sólo es de la luna,
se hace agua dulce, cuando el río canta su melodía.
Porque el sol vuelve de su viaje a veces, otras
se despierta de la más terrible pesadilla de un cadáver exquisito.
un inacabable momento en el mic de un concierto,
la flecha de Cupido atravesando un tren de emociones
que no entienden de neuronas fuertes y sobrias.
Es la agonía de una golondrina a la orilla del mar,
la última mirada que se nos escapa
cuando el tiempo pasa y envejece la memoria.
Es un adiós mientras una lágrima moja la piel.
Me quedo inerte, taciturno y madrugón,
es la alianza del sol bueno con la dama luna.
Voy a escapar a los cuatro vientos y a sonreír
bajo un halo de luz de carmín.
El tiempo pasa; se marcha el tren de los instantes.
Se congela un vagón repleto de humo, de pensamiento,
de momentos añorados.
La vida es mucho más que sueño, es el sueño mismo
mientras ese halo de luz de carmín, que sólo es de la luna,
se hace agua dulce, cuando el río canta su melodía.
Porque el sol vuelve de su viaje a veces, otras
se despierta de la más terrible pesadilla de un cadáver exquisito.
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