Juno
Poeta que considera el portal su segunda casa
Marceaban los días detrás de la ventana...
Un opaco aliento; amarga hiel embebiendo los vidrios, borraban su imagen y pintaba los árboles con cierto matiz de bronce viejo, como estatuas de azogue derritiéndose por los pedestales hundidos en la tierra.
Dibujaba con su índice en el óleo transparente, ovillos curvilíneos en la cumbre de los almendros que reventaban en flores terciopelo. Contaba sus pétalos traviesos que se burlaban de la brisa; por ser brisa y no ser viento.
Ella era menos; una mota en el universo, un aleteo de los tiempos infinitos, un pestañeo de Dios un mísero aliento; detrás de una ventana