Valeria María
Poeta recién llegado
Las reticencias de un hombre a comulgar
con las alabanzas de una mujer enamorada,
son ahora clara evidencia demostrada.
No, no era timidez ni impostada modestia
sino, una procaz y bien estudiada estrategia
de la hipocresía que anida cómodamente en sus entrañas.
La dureza del escarmiento que ha petrificado mis vísceras,
me impide soltar una sola lágrima;
pues, ya no habrá perro que me ladre a mí.
Así, como porfiada contrapartida a los desplantes
que me han sido y serán infligidos en vez de lamentarme,
le echo un cómplice guiño al maestro Sabina:
"Lo nuestro duró, lo que duran dos peces de hielo
en un güisqui on the rocks (…) en vez de fingir
o estrellarme una copa de celos me dio por reír...".
No existe en el globo satisfacción más apetecible
para sacarse del cuerpo cualquier espina,
que la del humor trufado en el paladar.
-mdac-
Valeria María