tyngui
Poeta que considera el portal su segunda casa
El tiempo se acerca y puedo tocarlo, cuando intento entenderlo, me encierro en su orden natural, vuelo con la magia entre imágenes borrosas, me desintegro.
Sostengo la vida y decaigo en las viscerales costas de los arrayanes, bordeando el lago, allí en mi sueño.
Sobre el nauseabundo paisaje, la muerte anida, buscando calor.
Concibo descorrer las horas, observando la finitud del viento.
Quizás vuelva a cerrar mis ojos, para percibir una vez mas, la inalienable sensación del descontento, cosificando intolerancias, tan nocivas como herida bajo la lluvia.
Secuencias obsoletas rigen en mi mente.
Consuman una creación temporal, capaz de generar confort y libertad en mis anémicas fantasías.
Se detiene el grito de mi sombra, teoriza inconsciente, expectante paraliza un remolino invisible, que se hunde en el espacio por decantación.
Desde lejos, observo el sangrado de nuevas ideas.
Escucho en automático, mi voz que repite sofocada.
Rabiosa soledad de la ilusión, busca para mí, la danza inanimada en el silencio.
Sostengo la vida y decaigo en las viscerales costas de los arrayanes, bordeando el lago, allí en mi sueño.
Sobre el nauseabundo paisaje, la muerte anida, buscando calor.
Concibo descorrer las horas, observando la finitud del viento.
Quizás vuelva a cerrar mis ojos, para percibir una vez mas, la inalienable sensación del descontento, cosificando intolerancias, tan nocivas como herida bajo la lluvia.
Secuencias obsoletas rigen en mi mente.
Consuman una creación temporal, capaz de generar confort y libertad en mis anémicas fantasías.
Se detiene el grito de mi sombra, teoriza inconsciente, expectante paraliza un remolino invisible, que se hunde en el espacio por decantación.
Desde lejos, observo el sangrado de nuevas ideas.
Escucho en automático, mi voz que repite sofocada.
Rabiosa soledad de la ilusión, busca para mí, la danza inanimada en el silencio.