Flor de agosto
Poeta que considera el portal su segunda casa
Allí se encuentra la muerte...
Piel arrugada colgada de una mente agotada.
Plata derretida que desborda una corona quebrada,
huesos rotos que apenas se aguantan unos a otros.
Cuerpo que pasea entre dimensiones desafiando a la muerte con sus acciones.
Ojos que guardan feroz la luz detrás de sus párpados;
son ventanas que se cierran y protegen secretos guardados.
Allí se encuentra la muerte,
donde las hojas ya secas crujen inerte.
Son anuncios de que un otoño largo asecha
y el verdor de lo que es vida se aleja,
mas vientos helados se cruzan entre cejas.
Ralentí las nubes y el paso del tiempo
en la égida oscura que ampara el sueño.
Allí se encuentra la muerte...
Ruinas de carne y hueso que desfilan
cual ritual procesión de santo elemento,
hasta el momento del último lamento cuando la estructura ósea no aguante y se rompa el esqueleto,
y el corazón que late se apague desde adentro
abandonando la coraza de aquel cuerpo denso.
Allí se encuentra la muerte, cuando llegue el momento.
Piel arrugada colgada de una mente agotada.
Plata derretida que desborda una corona quebrada,
huesos rotos que apenas se aguantan unos a otros.
Cuerpo que pasea entre dimensiones desafiando a la muerte con sus acciones.
Ojos que guardan feroz la luz detrás de sus párpados;
son ventanas que se cierran y protegen secretos guardados.
Allí se encuentra la muerte,
donde las hojas ya secas crujen inerte.
Son anuncios de que un otoño largo asecha
y el verdor de lo que es vida se aleja,
mas vientos helados se cruzan entre cejas.
Ralentí las nubes y el paso del tiempo
en la égida oscura que ampara el sueño.
Allí se encuentra la muerte...
Ruinas de carne y hueso que desfilan
cual ritual procesión de santo elemento,
hasta el momento del último lamento cuando la estructura ósea no aguante y se rompa el esqueleto,
y el corazón que late se apague desde adentro
abandonando la coraza de aquel cuerpo denso.
Allí se encuentra la muerte, cuando llegue el momento.