IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Sobrevolando e implorando,
rezándole al cadáver de dios,
por las razones de un mundo,
sentires aclamados,
de percepción fúnebre,
le exclamo a la parca,
y me invita a besarla,
parece que todo ronda a su cometido,
al rondo que empuja,
al orbe que pudre,
al conde que sella,
huyendo,
del dueño que daña,
del filo que drena,
del hilo que engaña,
marionetas confeccionándose,
aleccionando al que no se entregue,
al que perciba más de lo que se aprecia,
halos de cegados amaneceres,
aunque se vislumbra sapiencia,
así como los ciegos perciben más allá,
el orbe entrevera tierra nueva,
en donde recostarnos y soñar,
en donde imaginarnos perfectos,
viviendo libres, con el cielo a nuestros pies,
fluyendo hacia algún afortunado caudal,
alejada quedará la muerte,
como mala suerte,
eterna sensación, ahora curada,
finita conclusión,
infinito amor,
alma dorada.
rezándole al cadáver de dios,
por las razones de un mundo,
sentires aclamados,
de percepción fúnebre,
le exclamo a la parca,
y me invita a besarla,
parece que todo ronda a su cometido,
al rondo que empuja,
al orbe que pudre,
al conde que sella,
huyendo,
del dueño que daña,
del filo que drena,
del hilo que engaña,
marionetas confeccionándose,
aleccionando al que no se entregue,
al que perciba más de lo que se aprecia,
halos de cegados amaneceres,
aunque se vislumbra sapiencia,
así como los ciegos perciben más allá,
el orbe entrevera tierra nueva,
en donde recostarnos y soñar,
en donde imaginarnos perfectos,
viviendo libres, con el cielo a nuestros pies,
fluyendo hacia algún afortunado caudal,
alejada quedará la muerte,
como mala suerte,
eterna sensación, ahora curada,
finita conclusión,
infinito amor,
alma dorada.