Eduardo Morguenstern
Poeta que considera el portal su segunda casa
Alma mía, cántale a ella
Alma mía, cántale a ella
cántale siempre
de mis amores,
de mis amores,
Alma mía, dile que aún vive,
que siempre vive
en mis poemas
y en mis canciones.
En cada uno de los aromas
de aquellas flores
y de las maderas
de nuestro bosque,
en cada vuelo de los horneros,
en cada canto
de ruiseñores,
que aún se queda
brillando en oros
y en amatistas
en las puras gotas
de los rocíos de mis albores...
Dile alma mía
que no la olvido,
que está en mis sueños,
y en mis suspiros,
y que aún le guardo
todos los besos
y las primicias
de mis amores...
Eduardo Morguenstern, 30 de mayo de 2008
Alma mía, cántale a ella
cántale siempre
de mis amores,
de mis amores,
Alma mía, dile que aún vive,
que siempre vive
en mis poemas
y en mis canciones.
En cada uno de los aromas
de aquellas flores
y de las maderas
de nuestro bosque,
en cada vuelo de los horneros,
en cada canto
de ruiseñores,
que aún se queda
brillando en oros
y en amatistas
en las puras gotas
de los rocíos de mis albores...
Dile alma mía
que no la olvido,
que está en mis sueños,
y en mis suspiros,
y que aún le guardo
todos los besos
y las primicias
de mis amores...
Eduardo Morguenstern, 30 de mayo de 2008
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