Carlos Clemente Olivares
Poeta recién llegado
Te alejaste de mí, caminando en medio de la obscuridad,
tu rumbo fue incierto, mas sin embargo el destino estaba trazado ya,
lentamente avanzaste silenciosa y sin mirar atrás,
no escuchaste mis suplicas lastimeras por tu perdón implorar,
no escuchaste mis destrozados rezos beatificando tu existir,
prestaste oídos sordos a mis lamentos que surcaba tu cabeza al mi espada blandir,
cada paso que dabas alejándote de mí, fue como espina de rosal clavada en mi pecho,
cada paso que dabas lejos de mí, era uno más que acercaba la muerte a mi lecho
¡Y todo por un conjuro tonto y pagano que invocaban mis actos!
No soportabas que intentase tantas veces de tu lado separarme,
no soportaste que me burlara de tus intentos por sojuzgarme,
nunca creíste mi doctrina aun cuando fuiste parte importante de ella
¿Y que era lo que querías que hiciera? - te reclamo eufórico-
¿Querías qué me quedara insatisfecho y llorara?
¿O es acaso que querías que todas mis penas callara?
¡Dime tú que te crees tan necesaria en mi existencia!
¡Maldita sea, habla!
¡Eleva tu voz y reclama como el estruendo de un relámpago lejano!
¡Desgarra de una vez tu garganta en medio de un grito
que desesperado que me haga sellar el sobre de mi incertidumbre!
¿Cómo querías que lo hiciera? - una vez más replico ante ti -
¿Con qué fuerzas querías que siguiera ahí, suplicando por un dejo de ti?,
¿Con qué fuerza motriz querías que moviera mis ansias?
Y qué podía yo hacer por ti si fuiste muy poco en mi existir,
si eras tan vacía como la O en la palabra AMOR
y abandonaste las pinceladas tontas por dibujar los sueños en el lienzo blanco de esta vida gris,
si desde que estamos juntos, tu y yo, has traído a mi perjurio y pesar.
¡Dime Alma, respóndeme tú!
¿Cómo evitar rechazarte a cada día que pase comiendo el polvo del suelo ávido?
Si día con día me recuerdas el dolor causado en mi vida infeliz,
nunca supe que decirte al estar frente de ti,
¡Con que excusa escudarme!,
¡Qué disculpa ofrecerte!,
¡Absolutamente nada!
Te alejaste y mi corazón se detuvo en mi cuerpo,
flotando como el humo en medio del vacío del eco de mis latidos,
haciéndome escuchar la poca actividad que quedaba dentro de mí,
todo era como una tétrica pelea por la supervivencia,
eran suspiros, llanto y lágrimas
eran mentiras, sudor y tormento,
era malicia, demencia y quejumbros
y aun en medio de esa jauría de emociones un epitafio fue enmarcado como lamento luctuoso,
un murmullo interno, tenue y claro que rezaba así
Aquí yace mi alma que huyo temerosa bajo un rayo de esperanza
sepultada bajo un huerto de ilusiones dibujadas a mano,
aquí yace mi alma enlutecida por mis sueños,
cuando entre tumbos y maromas deserto acaecida y cabizbaja,
porque se dio cuenta que ha sido rechazada por la vida que ahora excomulgo de mi cuerpo
Cierro mis ojos y la luz ha cesado,
la vida se me escapa por falta de tu presencia
todo acaba, lentamente, y dulcemente caigo en los brazos de la muerte,
el cielo huye de mí, el paraíso aborta mi esperanza,
cierro lentamente los ojos, despidiéndome alma,
he caído bajo el manto libre de la oscuridad del averno,
todo termina, ¡Este es por fin mi fin!
tu rumbo fue incierto, mas sin embargo el destino estaba trazado ya,
lentamente avanzaste silenciosa y sin mirar atrás,
no escuchaste mis suplicas lastimeras por tu perdón implorar,
no escuchaste mis destrozados rezos beatificando tu existir,
prestaste oídos sordos a mis lamentos que surcaba tu cabeza al mi espada blandir,
cada paso que dabas alejándote de mí, fue como espina de rosal clavada en mi pecho,
cada paso que dabas lejos de mí, era uno más que acercaba la muerte a mi lecho
¡Y todo por un conjuro tonto y pagano que invocaban mis actos!
No soportabas que intentase tantas veces de tu lado separarme,
no soportaste que me burlara de tus intentos por sojuzgarme,
nunca creíste mi doctrina aun cuando fuiste parte importante de ella
¿Y que era lo que querías que hiciera? - te reclamo eufórico-
¿Querías qué me quedara insatisfecho y llorara?
¿O es acaso que querías que todas mis penas callara?
¡Dime tú que te crees tan necesaria en mi existencia!
¡Maldita sea, habla!
¡Eleva tu voz y reclama como el estruendo de un relámpago lejano!
¡Desgarra de una vez tu garganta en medio de un grito
que desesperado que me haga sellar el sobre de mi incertidumbre!
¿Cómo querías que lo hiciera? - una vez más replico ante ti -
¿Con qué fuerzas querías que siguiera ahí, suplicando por un dejo de ti?,
¿Con qué fuerza motriz querías que moviera mis ansias?
Y qué podía yo hacer por ti si fuiste muy poco en mi existir,
si eras tan vacía como la O en la palabra AMOR
y abandonaste las pinceladas tontas por dibujar los sueños en el lienzo blanco de esta vida gris,
si desde que estamos juntos, tu y yo, has traído a mi perjurio y pesar.
¡Dime Alma, respóndeme tú!
¿Cómo evitar rechazarte a cada día que pase comiendo el polvo del suelo ávido?
Si día con día me recuerdas el dolor causado en mi vida infeliz,
nunca supe que decirte al estar frente de ti,
¡Con que excusa escudarme!,
¡Qué disculpa ofrecerte!,
¡Absolutamente nada!
Te alejaste y mi corazón se detuvo en mi cuerpo,
flotando como el humo en medio del vacío del eco de mis latidos,
haciéndome escuchar la poca actividad que quedaba dentro de mí,
todo era como una tétrica pelea por la supervivencia,
eran suspiros, llanto y lágrimas
eran mentiras, sudor y tormento,
era malicia, demencia y quejumbros
y aun en medio de esa jauría de emociones un epitafio fue enmarcado como lamento luctuoso,
un murmullo interno, tenue y claro que rezaba así
Aquí yace mi alma que huyo temerosa bajo un rayo de esperanza
sepultada bajo un huerto de ilusiones dibujadas a mano,
aquí yace mi alma enlutecida por mis sueños,
cuando entre tumbos y maromas deserto acaecida y cabizbaja,
porque se dio cuenta que ha sido rechazada por la vida que ahora excomulgo de mi cuerpo
Cierro mis ojos y la luz ha cesado,
la vida se me escapa por falta de tu presencia
todo acaba, lentamente, y dulcemente caigo en los brazos de la muerte,
el cielo huye de mí, el paraíso aborta mi esperanza,
cierro lentamente los ojos, despidiéndome alma,
he caído bajo el manto libre de la oscuridad del averno,
todo termina, ¡Este es por fin mi fin!