[/QUOTEpor una grieta de sal tan larga y breve como relámpago
se miraba su alma, se veía negra, oscura cual cadáver
o cuando menos como intención de aquel
que eleva y descarga pala y entierra y apisona
y después de todo y nada olvida,
sólo un brillo blanco de cirio o de nardo
hacía factible navegar por ella sin hundirse,
sin gritar ratas al agua y que se salve el que pueda
o aquel al que el azar y el corazón aún le crea,
sin su mirada en mis ojos no queda más que ir
de la mano de la fantasía al refugio de los sueños
que es como acompañarle de nuevo en su
suerte que al final de todo es la misma muerte,
voy a buscar su mirada entre los huesos desmadejados
y cubiertos por el polvo, voy a soplarles con mi aliento
por la noche hasta que de entre los escombros aparezca
su alma y, en la madrugada, a darle de beber gotas de llanto
a ver si su cuerpo como rama crece; voy a reinventarle un rato.
Due. 5. 9. 11 en una tarde en la que la humedad que escurre por las ventanas penetra hasta el alma...
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Hay poemas que dejan sin palabras y este tuyo, Francisco, es uno de esos ante los cuales solo el silencio les hace honor. Escribes emocionado y consigues emocionar.
Mi más cordial saludo.
Isabe
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