Y volver al mismo lugar de siempre, donde el corazón se ata a un sentimiento secreto. Donde los ojos creen ver un destino desnudo. Y al desandar al pasado todo fuera una mera ilusión. Cuando el presente se presenta como una burda imitación de lo que no soy. Dónde habrá quedado ese sueño pendiente de confirmación. Si pudiera abrir los ojos cuando todo se haya roto y no hubiera nada que sanar. Es la condena del alma solitaria, que ha perdido su cuerpo en una batalla que no quiso librar ni ganar. Si los días fueran salvavidas para mi pesada angustia, tendría la cara de libro donde todo penitente podría leer las páginas que mi alma escribió. Y la vida… ¿Qué es la vida?... acaso un regalo de Dios o el espejo donde mi alma se viera, aceptando su derrota al no poseer un cuerpo a quien amar.