Almanaque del alma

Vine a buscar, de todos, el poema más solo. Yo quiero un calendario así como el tuyo, pero uno en limpio para escribir mil cosas, mientras tengamos tiempo. No sé por qué amo tanto el pasado, por eso te digo, y te repito qué bello es poder estar en él de vez en cuando!

Tu poesía quizás más predecible que ahora, pero igual de encantadora, qué puedo decirle yo a un maestro?
 
A veces abril es hermoso, éste de hoy quizás lo es, pero otras es el espacio de tiempo de la lluvias que cortan como cristales, con horas y días que desgarran la piel, que nos hunden el veneno del olvido, y acaba el amor siendo otro sueño lejano.

Mi abrazo siempre, sabes que te sigo amigo.
 
Mil días, mil horas, almanaque del alma.
Que atesora la fragilidad del tiempo
y el árbol de la memoria.

Era octubre el embelezo de tu piel que provocaba,
en los pliegues de mis años la ternura despertada

...y el amor.

Diciembre se vistió entonces de almendras y de avellanas.
Y tu boca. Y tus ojos. Llaves de mis antojos.

Enero era el fuego que se consumía en flama
de aquel amor junto al río sobre la verde grama

...y la pasión.

Una pausa, un adiós y aquel febrero de calma.
Hubo eclipses de soles, de luna; y la noche se hizo larga

...y la distancia.

Y volvió a ser octubre el mes de las esperanzas,
de renacer en amores como aquel de la añoranza;
cuando caías rendida a mi amor que sofocabas
con la sabia de tu sexo y el elixir de tu alma

...y la vida reencontraba.

Pero fue abril la definitiva distancia;
el que se llevó entre sus hojas
por las calles del olvido,
el almanaque de sueños que forjamos.
En irreparable final,
arrojó el tiempo en oscuros callejones,
las hojas del almanaque muerto,
cuando el amor dejó de ser un sueño.

No pensaba que se tallara tan bien la melancolía en los días
 
Vine a buscar, de todos, el poema más solo. Yo quiero un calendario así como el tuyo, pero uno en limpio para escribir mil cosas, mientras tengamos tiempo. No sé por qué amo tanto el pasado, por eso te digo, y te repito qué bello es poder estar en él de vez en cuando!

Tu poesía quizás más predecible que ahora, pero igual de encantadora, qué puedo decirle yo a un maestro?

En realidad es una crónica exacta de una bella historia de amor y las bellas historias siempre son predecibles, transparentes en sus expresiones.
Gracias Meg, mil gracias por tu compañía.

Mi abrazo...
 
A veces abril es hermoso, éste de hoy quizás lo es, pero otras es el espacio de tiempo de la lluvias que cortan como cristales, con horas y días que desgarran la piel, que nos hunden el veneno del olvido, y acaba el amor siendo otro sueño lejano.

Mi abrazo siempre, sabes que te sigo amigo.

Siempre abril es hermoso; nosotros quizás mudemos más hojas que elñ propio otoño.

Mi abrazo y esperame, ya te alcanzo.
 
Mil días, mil horas, almanaque del alma.
Que atesora la fragilidad del tiempo
y el árbol de la memoria.

Era octubre el embelezo de tu piel que provocaba,
en los pliegues de mis años la ternura despertada

...y el amor.

Diciembre se vistió entonces de almendras y de avellanas.
Y tu boca. Y tus ojos. Llaves de mis antojos.

Enero era el fuego que se consumía en flama
de aquel amor junto al río sobre la verde grama

...y la pasión.

Una pausa, un adiós y aquel febrero de calma.
Hubo eclipses de soles, de luna; y la noche se hizo larga

...y la distancia.

Y volvió a ser octubre el mes de las esperanzas,
de renacer en amores como aquel de la añoranza;
cuando caías rendida a mi amor que sofocabas
con la sabia de tu sexo y el elixir de tu alma

...y la vida reencontraba.

Pero fue abril la definitiva distancia;
el que se llevó entre sus hojas
por las calles del olvido,
el almanaque de sueños que forjamos.
En irreparable final,
arrojó el tiempo en oscuros callejones,
las hojas del almanaque muerto,
cuando el amor dejó de ser un sueño.
Hola hermoso poema, con toda una historia de amor, sensaciones guardadas en cada día, cada semana, cada mes... Saludos
¡SONRIE!
 
Lo planteas como una rueda o, mejor, una espiral. Una vuelta alrededor del sol con un final predeterminado: empezar de nuevo.
 
Mil días, mil horas, almanaque del alma.
Que atesora la fragilidad del tiempo
y el árbol de la memoria.

Era octubre el embeleso de tu piel que provocaba,
en los pliegues de mis años la ternura despertada

...y el amor.

Diciembre se vistió entonces de almendras y de avellanas.
Y tu boca. Y tus ojos. Llaves de mis antojos.

Enero era el fuego que se consumía en flama
de aquel amor junto al río sobre la verde grama

...y la pasión.

Una pausa, un adiós y aquel febrero de calma.
Hubo eclipses de soles, de luna; y la noche se hizo larga

...y la distancia.

Y volvió a ser octubre el mes de las esperanzas,
de renacer en amores como aquel de la añoranza;
cuando caías rendida a mi amor que sofocabas
con la sabia de tu sexo y el elixir de tu alma

...y la vida reencontraba.

Pero fue abril la definitiva distancia;
el que se llevó entre sus hojas
por las calles del olvido,
el almanaque de sueños que forjamos.
En irreparable final,
arrojó el tiempo en oscuros callejones,
las hojas del almanaque muerto,
cuando el amor dejó de ser un sueño.

Tienes un detallado registro de esa gran ausencia. Un gusto pasar por tus bellas líneas Daniel. Saludos cordiales para ti.
 
Una historia en el tiempo no hay vida que no tenga sus altas y sus bajas mas este calendario expresa en encantador versar la belleza de las letras que se quedan en el tiempo.

saludos
 
Bello !! bello!! bello!!! estos versos me han gustado mucho, tanto por el amor que despliegas como la melancolía que los envuelve.
Un placer recorrer tan hermosas imagenes.
Un abrazo y mis estrellas desde mi bella tierra.
 
Bello poema Cipres, bellos recuerdos para acabar en un final triste pero todo pasa y los bellos días vuelven, me encantó un beso lleno de mucho cariño
 
Mil días, mil horas, almanaque del alma.
Que atesora la fragilidad del tiempo
y el árbol de la memoria.

Era octubre el embeleso de tu piel que provocaba,
en los pliegues de mis años la ternura despertada

...y el amor.

Diciembre se vistió entonces de almendras y de avellanas.
Y tu boca. Y tus ojos. Llaves de mis antojos.

Enero era el fuego que se consumía en flama
de aquel amor junto al río sobre la verde grama

...y la pasión.

Una pausa, un adiós y aquel febrero de calma.
Hubo eclipses de soles, de luna; y la noche se hizo larga

...y la distancia.

Y volvió a ser octubre el mes de las esperanzas,
de renacer en amores como aquel de la añoranza;
cuando caías rendida a mi amor que sofocabas
con la sabia de tu sexo y el elixir de tu alma

...y la vida reencontraba.

Pero fue abril la definitiva distancia;
el que se llevó entre sus hojas
por las calles del olvido,
el almanaque de sueños que forjamos.
En irreparable final,
arrojó el tiempo en oscuros callejones,
las hojas del almanaque muerto,
cuando el amor dejó de ser un sueño.


Hoy estoy demasiado sensible y tus versos han apurado esas lágrimas que trataba detener...
Me llega al alma. Un placer leerte querido Dany
Estrellas a montón y besos a millón
 

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