Limaris
Poeta recién llegado
Errando tú en tus millas,
yo en mis kilómetros,
sesgado por la miseria de mis manos,
cegado por el polvo de los tiempos,
un día, un instante, vos.
Apareciste,
volando en las palabras,
trayéndome la brisa del Caribe,
que ahora confundo con tu nombre,
la arena de tu isla hermosa
de evocación de santo.
Tú también, un instante en mí,
me paralizaste,
desde tu bello lago,
desde templos místicos,
monumentos al cielo,
te amo desde mi resquicio,
desde la mendicidad de un alma,
enriquecida de tu voz.
Vos, como aparición de ensueño,
como tránsito de cometa,
como trayectoria de luna
en eclipse total,
me reencontré en tu ser.
Me recordaste vivir,
alumbrándome con tu destello eterno,
terminando con la miseria de mis versos,
convirtiéndome en un ser total.
De mi peregrinaje en búsqueda
de lo olvidado,
te encontré lejos y cerca.
Tu ciudad reducida, hermosa.
Al dorso,
sentimientos plasmados de la
grafía de tu mano,
esa despedida binaria, pasajera,
mi felicidad, tu luz.
-Hoy.-
comienzo el día con tu imagen,
termino la noche en lucidez profana evocándote,
derramando mi ser en un suspiro.
Me miro en todo lo que sos,
milímetros de mi espíritu guerrillero,
centímetros de poeta enamorado.
-Mañana-
Comenzaré mi día con tu beso,
terminaré la noche con tu suspiro.
No habrá silencios innecesarios.
De cada segmento de mi mente,
me brotará un verso en tu nombre,
se inclinará mi piel a tus labios,
seremos felices, lo somos.
Almas gemelas,
amarrando el tiempo,
detonando distancias,
poniéndole nombre a nuestro milagro,
de monitor y satélite artificial.
Por: Manuel Chocano
Limaris Ramos Murphy
yo en mis kilómetros,
sesgado por la miseria de mis manos,
cegado por el polvo de los tiempos,
un día, un instante, vos.
Apareciste,
volando en las palabras,
trayéndome la brisa del Caribe,
que ahora confundo con tu nombre,
la arena de tu isla hermosa
de evocación de santo.
Tú también, un instante en mí,
me paralizaste,
desde tu bello lago,
desde templos místicos,
monumentos al cielo,
te amo desde mi resquicio,
desde la mendicidad de un alma,
enriquecida de tu voz.
Vos, como aparición de ensueño,
como tránsito de cometa,
como trayectoria de luna
en eclipse total,
me reencontré en tu ser.
Me recordaste vivir,
alumbrándome con tu destello eterno,
terminando con la miseria de mis versos,
convirtiéndome en un ser total.
De mi peregrinaje en búsqueda
de lo olvidado,
te encontré lejos y cerca.
Tu ciudad reducida, hermosa.
Al dorso,
sentimientos plasmados de la
grafía de tu mano,
esa despedida binaria, pasajera,
mi felicidad, tu luz.
-Hoy.-
comienzo el día con tu imagen,
termino la noche en lucidez profana evocándote,
derramando mi ser en un suspiro.
Me miro en todo lo que sos,
milímetros de mi espíritu guerrillero,
centímetros de poeta enamorado.
-Mañana-
Comenzaré mi día con tu beso,
terminaré la noche con tu suspiro.
No habrá silencios innecesarios.
De cada segmento de mi mente,
me brotará un verso en tu nombre,
se inclinará mi piel a tus labios,
seremos felices, lo somos.
Almas gemelas,
amarrando el tiempo,
detonando distancias,
poniéndole nombre a nuestro milagro,
de monitor y satélite artificial.
Por: Manuel Chocano
Limaris Ramos Murphy