Ricardo López Castro
*Deuteronómico*
En la llama más sucia de la hoguera,
arropada por prendas y deseos,
no se ven los despojos de su mente
abandonando inercias,
tántas como destinos,
indistintos y amenos,
deparan los andróginos placeres.
Es la gloria enmarcada y sin defensas,
la que instruye un ejército de nubes insidiosas,
que reflejan a ras de los océanos
la vena más profunda del misterio.
Sal de él, abandona su esencia,
que no quiero más olas que naufraguen,
junto a la inmensidad, y la hagan más profunda.
Ellas caen en el tiempo sin oxígeno,
sin espacio, y ocupan su lugar:
La primera batalla de la vida.
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