NMEAP
Poeta recién llegado
Con ojos penetrantes entraste en mi alma,
y ella te miró con recelo y desconfianza.
Te puse una barrera invisible que solo tú supiste forzar,
entraste sin que nadie te autorizara,
yo me negaba.
No puedo te dijo mi alma,
ahora no es el momento adecuado,
estoy muy lastimado.
Tú simplemente me sonreíste,
aferraste tus manos a las mías,
te sentí por primera vez.
No te soltaré nunca más me prometiste,
mientras una lágrima caía por tu rostro
y luego por el mío.
El dolor seguía estando dentro de mí.
Me soltaste las manos y acariciaste mi rostro apenado.
Mis ojos estaban cerrados,
pero podía ver tu hermosa sonrisa
ahora a mi lado.
El dolor comenzaba a irse a otro lugar,
no podía saber cuál.
Tus manos me estaban sanando,
mi alma estaba cambiando,
ambos lo sabíamos,
pero algo te estaba pasando.
Tu rostro tan angelical y puro
se estaba distorsionando.
Me era imposible abrir los ojos,
una fuerza exterior hacia que los mantuviera así,
era todo oscuro, pero no sentía dolor,
solo miedo y temor.
Tus manos seguían en mi rostro,
pero ya no las sentía,
pude abrir mis ojos y te vi.
Te estabas alejando de mí.
En tu mirada pude ver tristeza.
¿Quién eras?
Te veías desdichada, tu cara más pequeña a la distancia.
Lo nuestro fue algo efímero, pero muy particular.
Tú te habías ido y nada más.
Vagando por un mar de oscuridad,
te llevaste ahora contigo,
todo mi dolor perdido.
y ella te miró con recelo y desconfianza.
Te puse una barrera invisible que solo tú supiste forzar,
entraste sin que nadie te autorizara,
yo me negaba.
No puedo te dijo mi alma,
ahora no es el momento adecuado,
estoy muy lastimado.
Tú simplemente me sonreíste,
aferraste tus manos a las mías,
te sentí por primera vez.
No te soltaré nunca más me prometiste,
mientras una lágrima caía por tu rostro
y luego por el mío.
El dolor seguía estando dentro de mí.
Me soltaste las manos y acariciaste mi rostro apenado.
Mis ojos estaban cerrados,
pero podía ver tu hermosa sonrisa
ahora a mi lado.
El dolor comenzaba a irse a otro lugar,
no podía saber cuál.
Tus manos me estaban sanando,
mi alma estaba cambiando,
ambos lo sabíamos,
pero algo te estaba pasando.
Tu rostro tan angelical y puro
se estaba distorsionando.
Me era imposible abrir los ojos,
una fuerza exterior hacia que los mantuviera así,
era todo oscuro, pero no sentía dolor,
solo miedo y temor.
Tus manos seguían en mi rostro,
pero ya no las sentía,
pude abrir mis ojos y te vi.
Te estabas alejando de mí.
En tu mirada pude ver tristeza.
¿Quién eras?
Te veías desdichada, tu cara más pequeña a la distancia.
Lo nuestro fue algo efímero, pero muy particular.
Tú te habías ido y nada más.
Vagando por un mar de oscuridad,
te llevaste ahora contigo,
todo mi dolor perdido.