G. Sarmiento
Poeta asiduo al portal
Almita se marchó
a una hora temprana,
llevando un corazón
y un traje de lana.
No esperó al Sol,
ni la vio la mañana.
Solamente nos dejó
un rastro de escarcha.
¿Quién la irá a buscar,
que de noche la encuentre,
entre tanta soledad
y tantos ausentes?
Almita se marchó
y ni el gallo cantaba.
Dormía aún la razón
y la luna no estaba.
Una estrella partió
con su traje de tierra.
Y aunque lo supo Dios,
lo olvidó pronto ella
¿Quién la irá a buscar,
que de noche la encuentre,
entre tanta soledad
y tantos ausentes?
G.S.A.
a una hora temprana,
llevando un corazón
y un traje de lana.
No esperó al Sol,
ni la vio la mañana.
Solamente nos dejó
un rastro de escarcha.
¿Quién la irá a buscar,
que de noche la encuentre,
entre tanta soledad
y tantos ausentes?
Almita se marchó
y ni el gallo cantaba.
Dormía aún la razón
y la luna no estaba.
Una estrella partió
con su traje de tierra.
Y aunque lo supo Dios,
lo olvidó pronto ella
¿Quién la irá a buscar,
que de noche la encuentre,
entre tanta soledad
y tantos ausentes?
G.S.A.