Juan Oriental
Poeta que considera el portal su segunda casa
Por darnos futuro tenté las distancias;
pero me entretuve pasmado en fulgores
de noches ajenas que me hicieron suyos,
como a los lebreles las perras alzadas.
pero me entretuve pasmado en fulgores
de noches ajenas que me hicieron suyos,
como a los lebreles las perras alzadas.
Y ni tú ni el tiempo tuvieron constancia,
ni alma de mecenas para un perdulario.
Hoy, al verte de otro, indiferente a mí,
bebo de mi estrella su contrita lágrima.
ni alma de mecenas para un perdulario.
Hoy, al verte de otro, indiferente a mí,
bebo de mi estrella su contrita lágrima.
Cama de ternezas, en que me acostabas,
era aquella cama; que lechos fortuitos,
sorbiendo oropeles de pasiones breves,
mancillaron pulcra, como tu confianza.
era aquella cama; que lechos fortuitos,
sorbiendo oropeles de pasiones breves,
mancillaron pulcra, como tu confianza.
Camastro de piedras tiene mi nostalgia,
y un suspiro inerme como todo abrigo.
Suelo fantasearnos, y es mentirme que,
elijo de almohada la piedra más blanda.
y un suspiro inerme como todo abrigo.
Suelo fantasearnos, y es mentirme que,
elijo de almohada la piedra más blanda.
©Juan Oriental
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