Cris Cam
Poeta adicto al portal
Altares latinoamericanos
A Monseñor Arnulfo Romero y Obispo Gabriel Angelelli
Se los ve venir, otra vez,
asomando el hocico de sus madrigueras,
cantando sus marchas de triunfo,
lustrando sus cuchillos,
reparando sus picanas.
Sabemos de que lado estarán.
Donde siempre.
Comiendo del plato de los nobles,
reclamando su nuevo orden.
No saben, no pueden, pensar
en otra cosa que en sangre,
apoyando la ignominia y la injusticia,
horrorizados de los frutos de la libertad.
Los tiempos se acaban,
tendremos que salir, nuevamente,
con lo único que tenemos,
las manos callosas y el pecho al viento,
bendiciendo los valles,
enalteciendo los libros.
Y nos encontrarán,
economía para su metralla,
a algunos,
en los altares de las catedrales,
o nosotros,
en las rutas solitarias.
2001
A Monseñor Arnulfo Romero y Obispo Gabriel Angelelli
Se los ve venir, otra vez,
asomando el hocico de sus madrigueras,
cantando sus marchas de triunfo,
lustrando sus cuchillos,
reparando sus picanas.
Sabemos de que lado estarán.
Donde siempre.
Comiendo del plato de los nobles,
reclamando su nuevo orden.
No saben, no pueden, pensar
en otra cosa que en sangre,
apoyando la ignominia y la injusticia,
horrorizados de los frutos de la libertad.
Los tiempos se acaban,
tendremos que salir, nuevamente,
con lo único que tenemos,
las manos callosas y el pecho al viento,
bendiciendo los valles,
enalteciendo los libros.
Y nos encontrarán,
economía para su metralla,
a algunos,
en los altares de las catedrales,
o nosotros,
en las rutas solitarias.
2001