JBR
Poeta que considera el portal su segunda casa
ALTARES.
Son rosas
blancas y olorosas,
suavemente movidas por el vaivén
del viento,
y los dulces cantos y melodiosos
de tus labios hermosos,
despiertan el silencio dormido
de mis suspiros.
Y las cascadas de ternura
embellecidas por tu holgura,
hacen que tus movimientos sensuales
cobijen mis altares.
Esos altares
que de ti hago,
para hacer alabanzas
a tu cuerpo frágil,
delicado y esbelto.
Anda,
hazme parte de ti,
arrástrame hasta lo más bello
de aquel lugar que nunca conocí,
y fue de tus ardientes deseos
que nunca sentí.
Son blancas y hermosas
tus perfumadas rosas,
esas mismas que plante para ti,
esperando alguna vez
poder ponerlas a tus pies.
Y entre la alfombra
que ellas formen,
tu camines feminal y altanera
como una princesa que eres.
y yo, un simple lacayo tuyo
pueda tan solo mirarte,
y con mi pensamiento
tan solo pueda amarte.
Son rosas
blancas y olorosas,
suavemente movidas por el vaivén
del viento,
y los dulces cantos y melodiosos
de tus labios hermosos,
despiertan el silencio dormido
de mis suspiros.
Y las cascadas de ternura
embellecidas por tu holgura,
hacen que tus movimientos sensuales
cobijen mis altares.
Esos altares
que de ti hago,
para hacer alabanzas
a tu cuerpo frágil,
delicado y esbelto.
Anda,
hazme parte de ti,
arrástrame hasta lo más bello
de aquel lugar que nunca conocí,
y fue de tus ardientes deseos
que nunca sentí.
Son blancas y hermosas
tus perfumadas rosas,
esas mismas que plante para ti,
esperando alguna vez
poder ponerlas a tus pies.
Y entre la alfombra
que ellas formen,
tu camines feminal y altanera
como una princesa que eres.
y yo, un simple lacayo tuyo
pueda tan solo mirarte,
y con mi pensamiento
tan solo pueda amarte.
Última edición: