Viento de américa
Poeta adicto al portal
Tiré con la seguridad
de ganarle a todos.
Ella me miraba
con sus ojos color miel quemada,
sentada en la banqueta,
con la falda recogida
entre sus delgadas piernas.
No podía fallar,
el lunar de su ojo izquierdo me dio suerte.
Recogí, ante el enfado de los amigos,
las canicas que había ganado.
Me levanté,
sacudí la tierra de mi pantalón
y me le acerqué despacito.
Me senté a su lado
con el cuidado de rozar su rodilla.
Era el momento de declararle mi amor
sin morir en el intento:
Ten, te regalo mi "tirito",
es un trébol de cinco hojas,
cuando lo tengo soy invencible
y le gano a todos mis "cuates".
¡Nadie me gana a las "cuirias" con él!
¡Ah!, espera.
También te doy los "ponches",
los acabo de ganar.
-Su mano suave y morena
fue mía en la eternidad de cinco segundos,
no era un sí, pero era lo más cercano-.
de ganarle a todos.
Ella me miraba
con sus ojos color miel quemada,
sentada en la banqueta,
con la falda recogida
entre sus delgadas piernas.
No podía fallar,
el lunar de su ojo izquierdo me dio suerte.
Recogí, ante el enfado de los amigos,
las canicas que había ganado.
Me levanté,
sacudí la tierra de mi pantalón
y me le acerqué despacito.
Me senté a su lado
con el cuidado de rozar su rodilla.
Era el momento de declararle mi amor
sin morir en el intento:
Ten, te regalo mi "tirito",
es un trébol de cinco hojas,
cuando lo tengo soy invencible
y le gano a todos mis "cuates".
¡Nadie me gana a las "cuirias" con él!
¡Ah!, espera.
También te doy los "ponches",
los acabo de ganar.
-Su mano suave y morena
fue mía en la eternidad de cinco segundos,
no era un sí, pero era lo más cercano-.