Hector Alberto Villarruel
Poeta que considera el portal su segunda casa
Alteraciones de la Forma Humana
Dos tipos de Deformación, en los Polos
del ser humano:LA HIDROCEFALIA y la MICROCEFALIA.
Un niño con Hidrocefalia se dedica plenamente
a la contemplación, rara vez hace algo por sí mismo,
ama la música, por lo tanto se une a lo cósmico.
Un niño con Microcefalia, no tiene inclinación
a la contemplación, actúa de inmediato,
sin escuchar que era lo que debía hacer.
Su actitud es bondadosa y torpe,
tiene poca inclinación por la música.
En ambos cuadros se contraponen
una voluntad"sin cabeza" y una
"cabeza" sin voluntad,
"cum granun salis"(un globo con forma humana).
Las facultades psíquicas del querer, sentir y pensar,
están fuertemente inhibidas,
pero no está interrumpida la comunicación entre ellas.
Los sentimientos tienen sus referencias correctas,
a pesar que falte para su maduración
y desarrollo la luz del pensamiento
y la fuerza rectora de la voluntad.
Pienso si estos niños, tienen tratamientos médicos,
basado en lo experimentado científicamente
y hay mejorías clínicas
-cuanto más mejorarían-,
si cada uno de los equipos especializados,
pusieran su amor de vocación,
ese amor de Dios, que es quién
da realmente la sabiduría médica
y no las Instituciones.
Hector Alberto Villarruel
Dos tipos de Deformación, en los Polos
del ser humano:LA HIDROCEFALIA y la MICROCEFALIA.
Un niño con Hidrocefalia se dedica plenamente
a la contemplación, rara vez hace algo por sí mismo,
ama la música, por lo tanto se une a lo cósmico.
Un niño con Microcefalia, no tiene inclinación
a la contemplación, actúa de inmediato,
sin escuchar que era lo que debía hacer.
Su actitud es bondadosa y torpe,
tiene poca inclinación por la música.
En ambos cuadros se contraponen
una voluntad"sin cabeza" y una
"cabeza" sin voluntad,
"cum granun salis"(un globo con forma humana).
Las facultades psíquicas del querer, sentir y pensar,
están fuertemente inhibidas,
pero no está interrumpida la comunicación entre ellas.
Los sentimientos tienen sus referencias correctas,
a pesar que falte para su maduración
y desarrollo la luz del pensamiento
y la fuerza rectora de la voluntad.
Pienso si estos niños, tienen tratamientos médicos,
basado en lo experimentado científicamente
y hay mejorías clínicas
-cuanto más mejorarían-,
si cada uno de los equipos especializados,
pusieran su amor de vocación,
ese amor de Dios, que es quién
da realmente la sabiduría médica
y no las Instituciones.
Hector Alberto Villarruel
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