Fabiola Montes
Poeta asiduo al portal
Busco el desahogo en los altibajos de la vida,
en la construcción de estelas invisibles de ida
y vuelta que surcan cielos bastos sin agonía ni risa.
Me repito incansable, que más gana el que no sabe
e ignora, feliz, lo que es causa de tormento para otro.
Ley de vida dice el dicho, que reposa el corazón tranquilo
cuando ignora todo aquello que le hiere, que lo mata,
que le quita en agónico suspiro, el alma en cada latido.
En altibajos de vida me conforto, alcanzó sosiego y alivio.
Pues, ¿qué gano con el conocimiento de tu ausencia?
No hay talismán ni rezo profundo que te traigan del olvido
y como magia en dos movimientos de manos
te hagas carne, presencia, amor vivo.
Que ignore mi ser entero tu existencia,
que te reconozca sólo como creación de un sueño
que durmió, como tantos otros, para no despertar ni tener conciencia,
porque no tiene un corazón que late con el mío.
en la construcción de estelas invisibles de ida
y vuelta que surcan cielos bastos sin agonía ni risa.
Me repito incansable, que más gana el que no sabe
e ignora, feliz, lo que es causa de tormento para otro.
Ley de vida dice el dicho, que reposa el corazón tranquilo
cuando ignora todo aquello que le hiere, que lo mata,
que le quita en agónico suspiro, el alma en cada latido.
En altibajos de vida me conforto, alcanzó sosiego y alivio.
Pues, ¿qué gano con el conocimiento de tu ausencia?
No hay talismán ni rezo profundo que te traigan del olvido
y como magia en dos movimientos de manos
te hagas carne, presencia, amor vivo.
Que ignore mi ser entero tu existencia,
que te reconozca sólo como creación de un sueño
que durmió, como tantos otros, para no despertar ni tener conciencia,
porque no tiene un corazón que late con el mío.