Tú te deslizas a través de mis años, mil años
con un vuelta nacida al revés
con tu mirada en la mía, que no se ve, y firma
el simple amor.
Como duendes dormidos se alisan tus besos
mágicos, portadores de mí
cada vez que te pienso, y tu perfume florece
vital, en el microscópico suelo
donde soñando me dejé.
Tu piel al tocarla es mi piel
me borra la suerte obstinada
principiantes luceros ansiosos, abandonan
refugios para habitarme, y puedo olerlos
porque me alcanza sentirme abrigado.
Desnudo la pasión añorada
y en su cima tu vientre agitado determina
la altura a escalar, enamorado a muerte
de ti.
Última edición: