Dark Witch
Poeta recién llegado
En mi soledad
me es fácil recordarte.
Cada murmullo,
cada suspiro
me parece tan cercano.
Apago la luna
a medianoche
para enredarme
con tu retrato,
para sucumbir
al encanto perdido
de tus delicados labios.
Te beso
y siento
el corazón
detenerse,
mis brazos envuelven
con desesperación
tu cuerpo vacío,
de viento, de frío
e intento
con todas mis fuerzas
retenerte.
No puedo,
nunca puedo.
Y así
cada caricia resulta dolorosa,
cada mirada se llena de rencor
y cada lágrima me sabe a sangre
derramada por un deseo inocente.
Sí, un deseo.
Te deseo.
Y no precisamente
con la misma ingenuidad que antes.
Por eso odio
tener que conformarme
con tu retrato,
con ese absurdo reflejo
de lo que quiero que seas,
pero qué puedo hacer
ante la noche inmensa,
ante el reloj de cuerda
y la soledad que me ha dejado cautiva
en el salón de los recuerdos.
Todo parece tan cercano...
es otra alucinación.
me es fácil recordarte.
Cada murmullo,
cada suspiro
me parece tan cercano.
Apago la luna
a medianoche
para enredarme
con tu retrato,
para sucumbir
al encanto perdido
de tus delicados labios.
Te beso
y siento
el corazón
detenerse,
mis brazos envuelven
con desesperación
tu cuerpo vacío,
de viento, de frío
e intento
con todas mis fuerzas
retenerte.
No puedo,
nunca puedo.
Y así
cada caricia resulta dolorosa,
cada mirada se llena de rencor
y cada lágrima me sabe a sangre
derramada por un deseo inocente.
Sí, un deseo.
Te deseo.
Y no precisamente
con la misma ingenuidad que antes.
Por eso odio
tener que conformarme
con tu retrato,
con ese absurdo reflejo
de lo que quiero que seas,
pero qué puedo hacer
ante la noche inmensa,
ante el reloj de cuerda
y la soledad que me ha dejado cautiva
en el salón de los recuerdos.
Todo parece tan cercano...
es otra alucinación.