Nommo
Poeta veterano en el portal
Ella es mi discípula.
La quiero mucho.
Soy su maestro. Tiene mucha hambre, y la adiestro.
Para que pesque peces en el río.
A veces, le enseño a manejar la espada. Otras artes marciales, además del Kung Fu chino.
Me muestra sus ojos almendrados, de los cuadros de Modigliani.
Me muestra voluptuosos senos.
Me muestra una silueta inmejorable, en los pasillos.
Vivimos en un castillo.
No la poseo, porque la respeto como a una madre. Ella es también, como una hija.
Muchos sentimientos encontrándose en la cresta de la ola.
Emociones que me embargan.
Y lloro, serenamente.
Porque me corresponde. Me sonríe.
Me escucha. Rellena el cuaderno, tomando apuntes. Me excita. Pero eso me corrompe.
Lo noto.
Me escondo.
Me tapo. Aguardo...
Ella se ríe. Y me dice:
" Sagrado corazón de Jesús, en vos confío. "
Yo le respondo: " Dulce corazón de María, sed la salvación mía. "
La quiero mucho.
Soy su maestro. Tiene mucha hambre, y la adiestro.
Para que pesque peces en el río.
A veces, le enseño a manejar la espada. Otras artes marciales, además del Kung Fu chino.
Me muestra sus ojos almendrados, de los cuadros de Modigliani.
Me muestra voluptuosos senos.
Me muestra una silueta inmejorable, en los pasillos.
Vivimos en un castillo.
No la poseo, porque la respeto como a una madre. Ella es también, como una hija.
Muchos sentimientos encontrándose en la cresta de la ola.
Emociones que me embargan.
Y lloro, serenamente.
Porque me corresponde. Me sonríe.
Me escucha. Rellena el cuaderno, tomando apuntes. Me excita. Pero eso me corrompe.
Lo noto.
Me escondo.
Me tapo. Aguardo...
Ella se ríe. Y me dice:
" Sagrado corazón de Jesús, en vos confío. "
Yo le respondo: " Dulce corazón de María, sed la salvación mía. "
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