Vevero
Poeta reconocida en el portal
No era de mi luna la alborada
cuando ella en un son de pena agreste,
creciente hacia el poniente cielo,
abandonó la marcha y se hizo hielo.
Menguante en sus cavilaciones entre ruidos
y amores quebradizos lunática paranoia del vestigio -
que no pudo ser clamor y creció duelo.
Llena de tanta incertidumbre
arrecia sus ojos de otras lumbres
en fervorosas huellas de derrumbes.
Nueva, ya marcha hacia el sosiego
del oriente calor de la nostalgia
asida de los ojos de una dama
que calma su dolor con la ignorancia.