Francisco Lechuga Mejia
Poeta que no puede vivir sin el portal
Alunado
Curabas con tus manos de gusanos
esta piel enferma de otoños
a la cual no le quedaba
más que ver doradas hojas
caer como piropos
alimento para nueva tierra,
removías con un dejo de anhelo
polvo y escombro haciendo zanjas,
arabas con las uñas esta tez propensa
a los surcos y
movías mis amores,
casi toda la esperanza, y
fruncías el entrecejo exorcizando
seriedades de donde nacían
sonrisas como flores,
rociabas con trabajo de
sudores infructuosos de tus ojos
esta piel,
este corazón donde
a pesar del casi invierno,
me ajustaba a tus amores.
. 20.11.10 en una tarde con una luna llena tan blanca como la mácula de sus ojos, recostadita la canalla en su cama, ahora si que sí, completamente azul celeste.
.
Curabas con tus manos de gusanos
esta piel enferma de otoños
a la cual no le quedaba
más que ver doradas hojas
caer como piropos
alimento para nueva tierra,
removías con un dejo de anhelo
polvo y escombro haciendo zanjas,
arabas con las uñas esta tez propensa
a los surcos y
movías mis amores,
casi toda la esperanza, y
fruncías el entrecejo exorcizando
seriedades de donde nacían
sonrisas como flores,
rociabas con trabajo de
sudores infructuosos de tus ojos
esta piel,
este corazón donde
a pesar del casi invierno,
me ajustaba a tus amores.
. 20.11.10 en una tarde con una luna llena tan blanca como la mácula de sus ojos, recostadita la canalla en su cama, ahora si que sí, completamente azul celeste.
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