Tapa tus ojos con piedras,
que la luz no les hiera.
cierra tu boca,
hasta que tus labios sangren,
sin dejar que la palabra
el aire hienda.
Tus oídos tapa con hojarasca;
no dejes que el susurro del viento
en tu interior renazca.
No sientas, no te estremezcas,
aunque de lágrimas
hayas confeccionado
la tela que te cubre entera.
Si la mentira te hirió,
si la traición como un torrente
tus esperanzas arrasó,
no dejes que la venganza
se alce empuñando
la afilada ira,
que como a un cadáver
vacía te deje
y sabor a triste derrota
en tu vientre anide.
Anda, sin volverte atrás,
alza tu cabeza al sol.
Todo esto te servirá de lección
y hará más fuerte tu corazón.
que la luz no les hiera.
cierra tu boca,
hasta que tus labios sangren,
sin dejar que la palabra
el aire hienda.
Tus oídos tapa con hojarasca;
no dejes que el susurro del viento
en tu interior renazca.
No sientas, no te estremezcas,
aunque de lágrimas
hayas confeccionado
la tela que te cubre entera.
Si la mentira te hirió,
si la traición como un torrente
tus esperanzas arrasó,
no dejes que la venganza
se alce empuñando
la afilada ira,
que como a un cadáver
vacía te deje
y sabor a triste derrota
en tu vientre anide.
Anda, sin volverte atrás,
alza tu cabeza al sol.
Todo esto te servirá de lección
y hará más fuerte tu corazón.