Me sangra el corazón,
me duele el alma,
al ver a tus recuerdos
nublarse en tu memoria.
Pasar sobre tu historia
cada día sin consciencia
del ayer que pasó
sobre el hogar fugaz
del pensamiento.
Y miro cómo el tiempo
deshace tus raíces,
cómo el viento interior
borra tus cicatrices,
llevándose el perfil
de quien tú fuiste.
Tu nombre se te escapa
como arena en los dedos,
y buscas en mi rostro
un eco ya deshecho,
un soplo que adivinas
pero no encuentras.
Y aun así te sostengo
en mi silencio,
pues sé que en lo más hondo
queda una brasa
que late, aunque la noche
sea tan densa.
Te abrazo sin palabras,
sin pedir que regreses,
porque el amor que tengo
no necesita al ayer:
se basta con tu aliento,
con tu ser presente,
aunque no me recuerdes.
me duele el alma,
al ver a tus recuerdos
nublarse en tu memoria.
Pasar sobre tu historia
cada día sin consciencia
del ayer que pasó
sobre el hogar fugaz
del pensamiento.
Y miro cómo el tiempo
deshace tus raíces,
cómo el viento interior
borra tus cicatrices,
llevándose el perfil
de quien tú fuiste.
Tu nombre se te escapa
como arena en los dedos,
y buscas en mi rostro
un eco ya deshecho,
un soplo que adivinas
pero no encuentras.
Y aun así te sostengo
en mi silencio,
pues sé que en lo más hondo
queda una brasa
que late, aunque la noche
sea tan densa.
Te abrazo sin palabras,
sin pedir que regreses,
porque el amor que tengo
no necesita al ayer:
se basta con tu aliento,
con tu ser presente,
aunque no me recuerdes.