Ha caído una lágrima del cielo
con todo peso y dolor
que requiere una gota
para salir de entre la tempestad.
Caen los amadores desdichados,
tal como la lágrima,
como cae el muerto tras el balazo,
caen víctimas del ser amado.
Se desvanecen presa de sus emociones;
se apaga la flama que les queda dentro,
se congelan, se atormentan, se desprecian
se condenan y repugnan a sí mismos.
Caen los amadores desdichados,
a detener el mundo con un grito,
a impregnar en un suspiro su dolor,
a encender de lágrimas su cuerpo.
Caen los amadores desdichados,
musitando las últimas palabras,
en el silencio que guardó su corazón,
en la infinita soledad que les persigue.
con todo peso y dolor
que requiere una gota
para salir de entre la tempestad.
Caen los amadores desdichados,
tal como la lágrima,
como cae el muerto tras el balazo,
caen víctimas del ser amado.
Se desvanecen presa de sus emociones;
se apaga la flama que les queda dentro,
se congelan, se atormentan, se desprecian
se condenan y repugnan a sí mismos.
Caen los amadores desdichados,
a detener el mundo con un grito,
a impregnar en un suspiro su dolor,
a encender de lágrimas su cuerpo.
Caen los amadores desdichados,
musitando las últimas palabras,
en el silencio que guardó su corazón,
en la infinita soledad que les persigue.