Ámame...
que sea locura este amor
que las resinas de la muerte
sean pámpanos encendidos
y broten los sueños
como espigas de ternura.
Ámame...
que tu voz sea un arpegio de peces
más alto que esta piel que delira,
que tu saliva sea otro idioma en mi boca
y mi lengua entone el vino de tus caricias.
Ámame...
hasta llegar a ser un holocausto
una palabra que sangre al rozar tu nombre,
la irrepetible mirada que cae y se extiende
cuando muere la noche.
EBAN
(Bocahuao)
31/Mayo/1989