guerrero verde
Poeta veterano en el portal.
Saben las hadas viven por siempre
Y yo conté una historia, un poema
Donde un hada se enamora de un hombre
Años pasaron entre sus besos
Las cejas de el se aclararon
Los ojos de ellas sufrían al verlo
La realidad se aferraba a sus alas
Sin dejar despegar su amor
Un día cuando su amado dormía
Voló con un lento aleteo de procesión
Hasta llegar al santuario de los dioses
Pidiendo inmortalidad para su ermitaño
No fue denegada ni aceptada
Solo un silencio recorrió la sala
Después de una condición
Que el humano entienda la magia
El hada mientras regresaba
Se dio cuenta de que un ermitaño
Por más noble no lo podría lograr
La pequeña y juguetona Lilium
Hija de estos amantes
Lloraba por su padre
El agonizaba y el delirio asustaba a Lilium
Cuando llego su esposa
El ermitaño con una sonrisa
Una mascara a su destrozada alma
Le dijo entre lágrimas:
Te ame como a ninguna mujer
Te bese con tanta pasión
Me entregue a ti sin contar riesgos
Solo contando tus latidos
Que ahora no me arrepiento
Solo te agradezco por caer del cielo
Los finales son tristes
Nos destrozan sin compasión
Pero soy de carne y de deseo
Te arrullare con mis fantasmagóricas manos
Mientras mis lágrimas se pierden en el viento
Te amo, te amare
No importa sino tengo un par de alas
Te amo por que es más fuerte que mi destino
Mañana no desperté pero igual te amare
Por que mi amor es tan inmortal como tu
Así que sécate esas lágrimas de cristal
El ermitaño dio su último latido
Diciendo
El amor es más grande que mi destino
Una suave manta callo
Un velo de oro lo cubrió
Y un ser celestial
Una dama de luz y perdón
Le dijo en el oído
El amor es la magia que mueve este mundo
El ermitaño entendió que era bendecido
Que la muerte desterrada de su alma fue
Y que era un ser inmortal gracias al amor
Despertó a su hada
Al único ser que amaba
La reina de su vida infinita
Y mientras la besaba
Juro que nunca la dejaría
A la mañana salio con su hija
La bella y joven Lilium
La cual revoloteaba entre las hojas
Llena de felicidad
Y su esposa recogía manzanas
Con una frescura muy especial
Mientras el ermitaño lloraba de espaldas
Para no ser descubierto por su princesa y su reina
Regalaba lágrimas de agradecimiento al cielo
Y yo conté una historia, un poema
Donde un hada se enamora de un hombre
Años pasaron entre sus besos
Las cejas de el se aclararon
Los ojos de ellas sufrían al verlo
La realidad se aferraba a sus alas
Sin dejar despegar su amor
Un día cuando su amado dormía
Voló con un lento aleteo de procesión
Hasta llegar al santuario de los dioses
Pidiendo inmortalidad para su ermitaño
No fue denegada ni aceptada
Solo un silencio recorrió la sala
Después de una condición
Que el humano entienda la magia
El hada mientras regresaba
Se dio cuenta de que un ermitaño
Por más noble no lo podría lograr
La pequeña y juguetona Lilium
Hija de estos amantes
Lloraba por su padre
El agonizaba y el delirio asustaba a Lilium
Cuando llego su esposa
El ermitaño con una sonrisa
Una mascara a su destrozada alma
Le dijo entre lágrimas:
Te ame como a ninguna mujer
Te bese con tanta pasión
Me entregue a ti sin contar riesgos
Solo contando tus latidos
Que ahora no me arrepiento
Solo te agradezco por caer del cielo
Los finales son tristes
Nos destrozan sin compasión
Pero soy de carne y de deseo
Te arrullare con mis fantasmagóricas manos
Mientras mis lágrimas se pierden en el viento
Te amo, te amare
No importa sino tengo un par de alas
Te amo por que es más fuerte que mi destino
Mañana no desperté pero igual te amare
Por que mi amor es tan inmortal como tu
Así que sécate esas lágrimas de cristal
El ermitaño dio su último latido
Diciendo
El amor es más grande que mi destino
Una suave manta callo
Un velo de oro lo cubrió
Y un ser celestial
Una dama de luz y perdón
Le dijo en el oído
El amor es la magia que mueve este mundo
El ermitaño entendió que era bendecido
Que la muerte desterrada de su alma fue
Y que era un ser inmortal gracias al amor
Despertó a su hada
Al único ser que amaba
La reina de su vida infinita
Y mientras la besaba
Juro que nunca la dejaría
A la mañana salio con su hija
La bella y joven Lilium
La cual revoloteaba entre las hojas
Llena de felicidad
Y su esposa recogía manzanas
Con una frescura muy especial
Mientras el ermitaño lloraba de espaldas
Para no ser descubierto por su princesa y su reina
Regalaba lágrimas de agradecimiento al cielo